martes, 23 de julio de 2019

UN ADIOS A CRIMINAL MINDS... ESPEREMOS QUE NO A AXN

ADIOS, DYLAN MCKAY
   ¿Cómo olvidar a todos esos dementes...?
   Que falta le está haciendo a AXN, uno de mis canales favoritos, una parrilla de nuevas series. Eso se está poniendo fastidioso y creo que lo saben, por lo que intentan cosas desesperadas como procurar meter más programas por hora. Molestando más. No es lo mismo saber que a las ocho de la mañana, nueve o diez comienza tal programa, que andar vigilando eso de las ocho cuarenta y cinco, nueve menos cinco, once y tres cuartos, y dale por ahí. Entre eso y la maldita maña de las letras en programas traducidos al español, donde se lee que dicen que “se perdieron veinte millones de dólares” y dicen oralmente se perdieron dos, ya es más que molesto. ¿Quién carajo traduce o coordina eso? ¿En verdad nadie lo ha notado? En el canal, me refiero.
   Volviendo a la programación, la finalización de Criminal Minds, un programa bueno donde los hubo, les está pegando mucho, especialmente cuando ya venían del bajón producido por la sacada del aire (quien sabe por qué) de las CSI de Miami y Nueva York, que también estaban muy vistas y uno ya las podía actuar, hay que reconocerlo. Pero habían más shows. Fuera de eso, tienen un tino raro para elegir esas “series” que han estrenado, que en verdad son miniseries un tanto lentas, que comienzan más o menos bien y luego se caen y que muy rara vez tienen una segunda temporada, dejando más preguntas y disgusto en los pocos que los seguían (Voces del más allá y La Encrucijada, esas no eran tan malas, y las dejaron así), y las duras, las buenas, están como... desgastadas. Si, llaman la atención, gustan, pero llevan mucho tiempo al aire como para despertar el interés de antaño, como lo son NCIS, Hawaii 5-0, y La Lista Negra, programa en el cual los cambios la verdad es que no han sido del todo satisfactorios.
   Volviendo a la programación, la finalización de Criminal Minds, un programa bueno donde los hubo, les está pegando mucho, especialmente cuando ya venían del bajón producido por la sacada del aire (quien sabe por qué) de las CSI de Miami y Nueva York, que también estaban muy vistas y uno ya las podía actuar, hay que reconocerlo. Pero habían más shows. Fuera de eso, tienen un tino raro para elegir esas “series” que han estrenado, que en verdad son miniseries un tanto lentas, que comienzan más o menos bien y luego se caen y que muy rara vez tienen una segunda temporada, dejando más preguntas y disgusto en los pocos que los seguían (Voces del más allá y La Encrucijada, esas no eran tan malas, y las dejaron así), y las duras, las buenas, están como... desgastadas. Si, llaman la atención, gustan, pero llevan mucho tiempo al aire como para despertar el interés de antaño, como lo son NCIS, Hawaii 5-0, y La Lista Negra, programa en el cual los cambios la verdad es que no han sido del todo satisfactorios.

   Pero fue la culminación de Criminal Minds lo que más ha dolido en estos meses. Al espectador fiel y al canal. Esa serie era tan interesante, tan bien escrita que resistió los que pocos programas pueden, la salida de personajes realmente emblemáticos, como Jason Gideon en las primeras temporadas, luego la del intrépido y carismáticos jefe, Aaron Hotchner, casi al final. Fuera de otros. Lo que en cualquier otro programa habría sido una tragedia, estos supieron sortearlos y sobrellevarlos. Los casos seguían siendo interesantes y hasta sorpresivos de tanto en tanto. Pero hay que admitir que la última temporada, los casos, en verdad dejaban mucho que desear. Claro, la fórmula se agota, se acaba, ¿cuántas veces pueden presentar a un asesino de mujeres, de niños, otro canibal o algo así?, pero habían sabido hacerlo... hasta esta última temporada que fue... si, hay que decirlo, mala.
   El penúltimo trataba sobre unos asesinatos en casas o lugares “encantados”, tipo El Conjuro, pero les quedó malísimo. Los motivos del crimen estaban demasiado halados por los cabellos, no hubo desarrollo de personajes, en ningún momento nos importaron, ni la trama. CSI Nueva York tuvo un programa así, donde investigaban un brutal asesinato en una casa donde años antes se cometiera otro, tipo El Horror Vuelve a Amityville, mientras la otra parte del grupo investigaba a un hombre que salió de su tumba buscando venganza, y aquello fue genial. Los motivos, las escenas. Recuerdo a Stella Bonasera diciendo que odiaba a los zombis y todavía me río. Este no. Quedó flojo, poco interesante, muy elemental. ¡Y era el penúltimo! 
   Ah, pero el último, ese no fue malo... fue un desastre. La idea no era mala, unas personas cometían crímenes porque eran obligadas por otro. Y tal vez esté viendo demasiado, pero me recordó al Señor X, el insidioso asesino en la última novela de Hércules Poirot, el gran detective belga de la mejor todavía Agatha Christie. En este su último caso, donde este muere, Poirot enfrenta a su peor enemigo. Un asesino que influía obligando a otros a matar. El asesino perfecto. La premisa era buena, el desarrollo del episodio fue terrible. Lo peor es cuando el verdadero asesino atrapa de una manera bastante tonta a Jennifer Jareau y a Spencer Reid y les obliga a entrar en su locura, forzándola a confesar algo que nunca haya dicho, algo que oculta, y ella le dice que siempre le ha amado. A Reid, se entiende. Eso me molestó de una manera increíble. Siempre me ha agradado ella, pero más que ella esa unidad que tiene con su marido, Will, un tipo que parece hecho de pan. Esa confesión la sentí como una traición, era una mujer desleal que se acostaba con un sujeto al que nunca ha amado aunque este lo mereciera. Ese detalle me pareció horrible.
   Pero, en fin, se acabó. Con una boda, un final feliz después de un caso malo. Penelope no tiene a nadie, tampoco Reid, ni Tara. ¿Lo de Emily y el otro agente se concretó? ¿Costaba mucho darles una conclusión sabiendo que el final estaba cerca? Y, sin embargo, a pesar de todo uno lo lamenta, porque era un programa muy bien realizado, a veces un poco flojo, otras intenso. Sus temporadas tres y cuatro fueron brutales, especialmente la tercera, con el hombre que le dispara a Penelope, el caníbal (quien reaparecería diez años después para otro genial episodio), el demente cuadrapléjico que obligaba al hermano a practicar experimentos en seres humanos, ese donde David Rossi enfrenta al monstruo que ha perseguido durante años y que resulta un personaje casi patético, y así hay muchos. Amaba, es la palabra, a Hotch, el jefe serio e inteligente, que hacía cosas como en el video; a Emily Prentiss, quien asegura que el programa siga una vez que este sale con un buen arco argumental, pero que no gustó a los fieles. Me agradaban Derek Morgan, Penelope Garcia y el mismo Rossi. Los que llegaron luego también, especialmente Tara Harris y Adam Rodriguez. En verdad el grupo daba para más, se pudo seguir con argumentos mejores. Aunque caemos en los mismo, ¿cuánta maneras de presentar a un caníbal hay, o a un obsesionado con esto o aquello?

   Esperemos que AXN consiga programas para llenar los espacios, no vaya y sea que lo cierren. A ellos se les da bien eso de buscar un programa ya visto y darle oxígeno, como NCIS: Los Ángeles, La Lista Negra, las CSI Miami, NY y Las Vega, y en especial Hawaii 5-0. Le regresan cierto vigor, ¿será porque se lo presentan a gente que no sabía de esos programa, descubriendo estos su encanto? Seguro que compran The Close y nuestra heroína policíaca preferida, Brenda Leigh Johnson, la jefa, vuelve a brillar. Qué mujer. Todavía espero que compren Supernatural. Joder, van para quince temporadas. Con ellos vaya que cubrirían horas de programación. Y las aventuras de los Winchester son increíblemente buenas.
   Extrañaré a los chicos de la Unidad de Análisis de la Conducta. El fin de año pasado para mí fue una fiesta tirado en el cómodo sofá de la casa de mi madre en Guatire, atrapado en esas maratones. ¡No podía apartarme! Mi sobrina menor me decía que iba a volverme loco. Sin dudas que Criminal Minds, Mentes Criminales como decimos por aquí, fue uno de los grandes seriados de la televisión, nada más que su longevidad así lo señala si uno no conociera sus capítulos, los horribles monstruos que se ocultaban en cada cuadro. Es que si uno se sienta a comer y enciende la televisión y está comenzando uno de sus episodios allí se queda. Especialmente en las primeras temporadas.

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