miércoles, 13 de noviembre de 2019

NECESIDADES COMPLEMENTADAS

LA BONITA LIBERTAD

                               
   En cuanto Junior se van para la escuela con la anuencia de su serio padre, el poderoso hombre de empresa con tantas y tantas responsabilidades, se desahoga entre las piernas de su negro asistente de verga larga. Este, por su parte, trae a su sobrino a la casa para que se distraiga, pues el chico, por la edad, siempre tiene las bolas llenas y temen que preñe a una vecinita algo casquivana. Para salvarle, lo mejor es que drene los testículos todo lo que pueda en los maricas que aman las pollas negras; y para eso no habías otro como un puto blanco hambriento de carne de ébano. El tío Bill quiere que este aprenda qué le gusta a esos tíos blancos poderosos, como tratar con ellos y salirse con la suya.
   Pero, fuera de esas negras maquinaciones, nuestro amigo realmente ama esas enormes pollas de color, los fuertes olores de esos machos. El sentirse lleno al límite por una, mientras el carajo empuja y jadea al tiempo que le ruge juguetón: “Ahora sí que tienes bien alimentada esa concha golosa, ¿eh?”. El tío Bill entiende la fascinación de su sobrino, lo cachondo que está dándole y dándole verga, había algo en los ojos brillante de un orgulloso maricón mientras es atendido que no deja indiferente a ningún macho. 

TRATANDO LOS SINTOMAS

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