martes, 26 de noviembre de 2019

PELIGROSO

BOTON

   Es probar algo nuevo en lugares raros.
 
   Cuando con morbo en los ojos y sonriendo todo babeado le dijo que no pensara mal de él, pero que quería chuparle el culo, que se atreviera y le dejara, le creyó, si, un redomado y asqueroso marico perdido. Riendo, burlándose, ofendiéndole, acepta; tan sólo para ver (joder, ¿la lengua de un pana recorriéndote la raja, lamiéndote la entrada?, ¿qué podría salir mal?). Qué error, no lo piensa en estos momentos, eso llegará luego. Por ahora chilla y se estremece, rogándole que no se detenga, que se la meta, que se la meta toda por el hueco que no aguanta. Que no aguanta, no aguanta, oh, diablos, sí, ese dedo junto a la lengua se siente mejor. Ohhh, si, si, bien, mete otro, le chilla todo perdido. Hummm, se revuelve contra esa mano y los tres dedos ahora clavados, preguntándose... preguntándose... Si, cuando la gruesa, dura, caliente y latiente verga se le entierra comprueba que sí, que era todavía mejor. Bien, si iba probar... probaba hasta el final, si señor.

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