ANHELO
“Vamos,
muchacho, ¿no quieres a estos dos machos dándote en una cama?”,
sonríe confiado al chico delgado y de anteojos que leía al lado de
la psicina. “Déjense de maricadas, reconozco a un par de locas
musculosas cuando las veo. Buscan quien los culee, ¿no?”.

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