domingo, 27 de octubre de 2019

MOMENTOS ATESORADOS

LA BONITA LIBERTAD

   En esta vida todo es riesgo y en cierta medida, drama. Un tío joven y saludable se enamora de un amigo sexy, confesándoselo; teniendo las bolas de decirlo. El cual le dio verga una vez. Duro, bastante. Tocándole, besándole, probándole a su vez a boca llena. Pero que, despidiéndose, le dijo que sí, que le gustó darle esa follada pero que más le gustaba con las tías, rompiéndole el corazón. Siguen como amigos pero ahora más apartados, y eso duele. Tan sólo le queda recordar con afecto y amor esa noche, con dolor (pero no por eso), sobre su consolador.
   ¿Cómo olvidar esas tandas de chupadas, de lamidas, de bolas colgándole en la barbilla, soñando con beber su esperma o que con ella le cubriera la cara?
   ¿Cómo no admitir que cabalgándola, metiéndosela hasta los pelos, se sintió renacer como el hombre amante de los chicos que nació para ser? Ahora solo le queda el consolador. ¿No es una pena? Pobre sujeto. Aunque fue ese amigo quien se lo regaló... ¿acaso esperando el momento, en el futuro, de verlo usándolo? Sabe que se engaña un poco, ¿pero qué otra cosa le queda si tanto le extraña?  

EXPERIENCIAS EN EL CAMPUS

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