ALEGREMENTE DESCARADO
Y
afecto...
-Eh,
cuñado, ando todo tenso por el ejercicio. Usa esas manos mágicas
sobre mí otra vez, ¿no? Dame un masajito... completo.
¡Hijo
de perra usando esas pantaletas!, piensa inquieto lanzándole miradas
a su mujer que cocina sin prestarles atención. Ahora el maricón ese
quiere que, a cada rato, le meta dos dedos...

No hay comentarios.:
Publicar un comentario