YANZDEH
Cuando
los chicos dejan las aulas de clases para festejar con maduros putos
y cachondos que adoran las vergas, al despedirse, ya extrañándolos,
quieren llevarse en foto los recuerdos...
“Me
lo querían chupar dos marineros borrachos. ¡Dos!”; gritó
fingiéndose molesto pero halagado. “¿Y no los dejaste?, ah
muchacho pa' gafo”, sentenció su hermano.
Le
encanta la prisión porque puede fingir que los tíos blancos lo
sometían, que lo hacía obligado. Así aceptaba escuchar, con
emoción: “Vamos, ¡chupa güevo, negro maricón!”.



No hay comentarios.:
Publicar un comentario