domingo, 17 de noviembre de 2019

ZANAHORIA EN DULCES

BAJO LAS ESTRELLAS

   Da escalofríos pensarlo...

   Que no se piense muy mal de mí, pero soy carnívoro. Me encanta la carne de cochino (o cerdo, como le dicen en otras partes), res, vacas, gallinas, pescados, con otras especies en medio aunque no sean frecuentes, como chivo o venado. Los vegetales y la gran mayoría de las hortalizas, como tales, me dan dentera y no hay manera de que las encuentre apetitosas como no sean acompañando como aderezo a las carnes, o como parte de una buena salsa, con carne molida por ejemplo, en las pastas. Amo las frutas, claro, así como las ensaladas de huevo, pollo, atún y todas esas, donde hay vegetales y verduras como la papa; me encantan las de pepino y las de aguacate, esas son una locura de sabor (las muy pocas excepciones); pero no hay manera de que consuma ensaladas de berro, ni de zanahoria. No hablemos ya cuando la unen a la infame remolacha (arrugo la cara tan sólo de pensarlo). Y, sin embargo, un jugo de naranja con zanahoria, fuera de nutritivo, no sabe para nada mal.

   Es que hay personas que saben preparar cosas increíbles con los elementos más insólitos, como tortas, compotas, natillas y hasta quesillos de lo que sea, desde auyamas a zanahorias. Tengo una amiga que procesa y comercia alimentos naturales de este tipo. Esa mujer cocina como los ángeles. Tanto que a veces me inquieta. Me sirve de repente una arepa rellena con lo que creo es vegetales con carne (de algún tipo), me relamo el bigote y luego me aclara que son puros vegetales, donde incluye enemigos jurados mío, como lo son las berenjenas y la coliflor (una vez probé una gratinada y sentí náuseas), por no hablar de las misteriosas acelgas. Es decir, es capaz de envenenarte y ni lo sospecharías; al contrario, alabarías el preparado antes de caer derribado.

   ¿Su última hazaña?, me sirvió, y devoré, un helado. Un helado de chocolate... donde uno de los ingredientes era la zanahoria. ¿Y lo peor? Que eso sabía a gloria. Mientras me relamía y sacaba con elocuencia lo que quedaba del helado en la bandejita (esperando que me ofreciera más, pasado el primer impacto), la escuchaba reír y contar que había que preparar productos así que hicieran los vegetales y hortalizas atractivos para los niños. Pasando a enumerar lo que según ella es una verdad, la lista de las virtudes de la dichosa zanahoria.
 
   Aparentemente, fuera de la vitamina A que contiene, que ayuda a la visión (el viejo cuento de la vista de los conejos, quienes no parecen ver nunca a los depredadores), contienen muchas otras, igualmente minerales que ayudan a recuperar los valores sanguíneos desnivelados, como cuando a uno se le baja el potasio por un exceso de caña (o por alguna enfermedad), por lo que es muy buena para aquellas personas que están convaleciente y recuperándose de alguna cirugía o enfermedad. Ya que, a la par de elevarle los valores, estabilizando el organismo, la zanahoria también posee propiedades (dice ella) que relajan los nervios y baja los niveles de ansiedad, por lo que recomienda su ingesta de noche o por las tardes. Y que como igualmente regula el estrés, mejora el humor.

   Para las personas con problema de hierro en la sangre, por enfermedades o mala alimentación, también les sirve ya que es usada para combatir la anemia. Cruda o cocida, da igual. Pero, como si no fuera suficiente, ayuda en la digestión y en el control del sistema digestivo, reduciendo las posibilidades de sufrir estreñimiento, reduciendo la aparición de cólicos y dolores estomacales. Y, además, es diurética, por lo que auxilia a las personas con problemas renales, de vejiga y hasta ayuda a controlar la tensión.
   Demasiadas virtudes en esa anaranjada hortaliza, ¿no? Esto me recuerda un poco esas fiebre que hubo por tiempo con otras panaceas, como lo fueron el ajo, el limón, la sábila y otros. ¿Es el turno de la zanahoria? Pero, como sea, el helado si que es sabroso (como lo es la torta de zanahoria o el consomé, bien espeso, con mucho queso). Me dio una receta para el helado, pero no soy bueno siguiéndolas, no porque intente cambiarlas o me diga “no, mejor así”. Las sigo al pie de la letra y todo me sabe mal.
 
   En sí es tan sólo un gran jugo de naranja con zanahorias al cual se le agrega chocolate y se enfría hasta que forme cristales de hielo, batiéndolo para que quede tipo raspado o cepillado. Los ingredientes no dejan de ser curiosos, al menos para mí para quien la cocina es algo así como un estudio de alquimia, todo misterio: trozos de zanahorias, claro, o rayadas, sin pelar; zumo de naranja, jengibre (?) y cacao en polvo.

   Visto así no parece la gran cosa (¿jengibre?, ¿el horrible jengibre?), pero el resultado en verdad es sorprendente. Hecho por ella, de intentarlo yo seguramente terminaré con un peligroso agente nervioso que se esparcirá por el aire y terminará matando a media Caracas. Hay que tener mano para esas cosas, digan lo que digan quienes cocinan.

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