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jueves, 15 de agosto de 2019

ZANDER Y TROY, EL SUEÑO...

DAVID BECKHAM, COMO LOS BUENOS VINOS

   Sería fácil tejer una feliz historia romántica... si tejiera.
   Hablando en la oficina sobre la gente que se ha ido del país, por necesidad, a la que no le ha ido muy bien, por muchas razones, alguien comentó del famoso modelo que estando en el Norte no sólo triunfaba sino que había encontrado amor y fortuna (parecía casi esponjada al contarlo), Try Pes. Me sorprendió tanto que otros dijera oye si, le va bien, y hacían nuevos comentarios.
   ¿Quién carrizo es Troy Pes? Preguntarlo hizo que se me mirara con extrañeza. Como si en verdad alguien tuviera tiempo de andar pendiente de modelos, o misses, incluso de actores. Que se acabe la serie Supernatural es una catástrofe, causa dolor, me hace temer por el futuro de Jensen Ackles, Misha Collins y Jared Padalecki, pero saber si están casado, sí tienen hijos, sí pasan sus vacaciones en un desierto con un casco hecho de papel aluminio en sus cabezas nada de eso es de mi interés. Y eso que les deseo lo mejor.
   Pues bien, ¿quién es este chico, Pes? Aparentemente hay un famoso modelo europeo, inglés, Zander Hodgson, quien hace apenas uno o dos años atrás se confesó homosexual, saliendo a la luz del día del brazo de su novio, otro modelo, tambien youtuber, igual de guapo, este Troy Pes, el venezolano. Fiel como es la juventud, y la no tanto, a ese culto de adoración a través de los medios, cada uno de ellos contaba con una buena cantidad de admiradores en las redes, una vez juntos, cada vez que suben una imagen de ellos en pareja, el número de seguidores (para ese momento el venezolano contaba con más de cuatrocientos mil de ellos), se incrementa y muchos suspiran fascinados. Por el romance de la bonita pareja joven, pero también porque alguna foto son... atrevidillas.
   El caso me interesó al saber de unas declaraciones de Zander dadas en su propio canal de youtube (¿y la gente tiene tiempo para eso?), donde sostuvo: “Aunque la sexualidad es una parte pequeña de una persona, si se oculta no dejas que te conozcan tal y como eres. Si ocultas una pequeña parte de ti, ocultas muchas otras cosas”. Obviamente es un llamado de aliento para quienes aún se mantienen en el closet, que no debe ser un lugar muy cómodo. Siempre he pensado que debe ser agotador vivir ocultando miradas, que el deseo o la añoranza no afloren en un momento a tus ojos a la vista de la persona adorada, por miedo a que todos lo noten; por otro lado debe ser duro pensar, y ver, que todo el mundo tiene derecho a salir a la calle y sonreirle a la persona que le gusta, tocarla, mirarla con amor y hacer tonterías como reír con ella, tomarla de la mano o besarse cuando las cosas llegan al punto de una broma compartida o la simple dicha de estar juntos. Pero no debe ser fácil, ¿verdad?
   Terminaba su mensaje con una nota de aliento que me parece como muy optimista: “Quiero que sepan que todo va a estar bien”. No está mal el pensarlo, esperarlo o creerlo, especialmente la gente joven. Hay que atreverse y vivir.
   Todo esto me alegra por Troy, es un nacional que triunfa, que gusta, que vive su vida sin miedos, esperando cada nuevo día con alegre expectación, con la esperanza de una realidad cada vez mejor, y parece que comparte su vida con alguien que vale la pena.

   Ahora que lo pienso... No me fije bien. Si alguien sabe que ya no están juntos que no me diga nada. Es lindo pensar en ello, en la pareja elegantemente vestida con abrigos largos, felices y jóvenes, tomados de la mano y caminando por una bonita calle en Londres o París...

lunes, 17 de junio de 2019

RICARDO FORT, UN RECUERDO...

DAVID BECKHAM, COMO LOS BUENOS VINOS

   Ni idea tenía...
   De esos años cuando las Kardashian no eran ni un proyecto (en televisión, se entiende; ya habían nacido), y Paris Hilton y una amiga, aquella catira insípida que la seguía, vivían haciendo programas francamente idiotas en FOX, preguntándome yo para que los hacían, quién veía eso, experimentando la sorpresa de saber que era famosa por... por ser ella y aparecer en un programa haciendo sus cosas, aprovechando la relación con su familia, me reía. Se sentía tan tonto todo. Que apareciera ella misma en la serie Supernatural como una diosa que encarnaba a los nuevos dioses que el hombre se creaba, presentándose a sí misma, como Paris Hilton, confundida ante tanta tontería (fue un episodio genial), me quedó esa idea. Lo insólito de la gente que no es famosas gracias a tal o cual talento, sino por aparecer, postear su vida y tener a millones delirando tra ellos. Y en ese orden de idea el programa de las Kardashian... Basta aparecer en televisión y explotar la exposición en sus redes sociales para que levanten todo ese altar a la popularidad rápida. Lo que en sí hay que reconocerles, esa habilidad; la verdad sea dicha.
   Pero tal vez todo esto sea subjetivo, según uno quiera mirar, como lo es todo en la vida, ¿no?, porque cuando aparece el argentino Ricardo Fort, me quedé con la boca abierta, riendo pero profundamente interesado en su vida. Él, que era todo un showman. Su apariencia, su comportamiento bullanguero, desordenado, intencionadamente exhibido para llamar la atención era intrigante por ratos. Que proviniera de una familia con recursos (del negocio del chocolate), y que deseara mostrarse como parte de la farándula era interesante. Pero, a mí, lo que más llamaba la atención eran sus declaraciones reiterativas sobre su sexualidad: el que no era gay. Pero, por favor, ¿quién le creía por ese entonces? Y no era nuestra culpa.
   Todo comenzó para el señor Fort cuando montó su propio reality show por Youtube, exhibiendo su fastuosa y algo excéntrica forma de vida (y la de los millonarios, ver en qué gastan la plata o qué usan, siempre atrae la atención), y mucho más cuando se rodea de fornidos y muy bien parecidos guardaespaldas, así como un séquito de los que él llamaba sus “gatos”, conformado por unos aún más apuestos modelos masculinos. Y con su novia, claro.
   Si eso sumamos su cuerpo bronceado, musculoso, siempre llamativamente vestido, o no, la cosa ya estaba hecha. Porque la flaca París, por ejemplo, no era muy llamativa que digamos.
   En el caso del señor Fort, la popularidad alcanzada a través de su canal fue grande que le valió una invitación a la televisión abierta, en Argentina, en un programa de variedades, donde pudo cantar, bailar y actuar a lo grande. Dejando salir la diva interior, pues. Con eso se catapultó su popularidad... y comenzaron los comentarios sobre su vida en serio.
   El que sí siempre había sido gay, que eso fue lo que le separó de su padre teniendo que irse a Miami, no regresando hasta la muerte de este, y que los hermanos no aprobaban su conducta fueron algunos de los que más corrieron, sin ser confirmados por él. Quien le metía más candela al horno cuando hablaba de sus hijos mellizos gestados en un vientre alquilado, de donde, según él, Ricky Martin copió la idea.
   El hombre compró una mansión y a ella se fue a vivir con sus guardaespaldas, los gatos,  su madre y sus hijos, lo que en sí se escucha bastante picantillo. Para colmo, siendo ya famoso, se aseguró que rodaron por allí unas fotografías suyas donde aparecía desnudo como parte de su perfil en una páginas de enlaces homosexuales, algo que negó rotundamente. Pero las imágenes circularon a pesar de todo.
   Qué fue poco acertado hablando de su sexualidad, negando lo gay, se nota cuando apareció en un medio de comunicación diciendo que sí, que había sostenido relaciones sexuales con hombres cuando era más joven, pero que eso no había pasado de cierto punto. Y luego se fotografiaba con modelos y amigos en marchas del orgullo gay.
   Pues, acabo de enterarme que ha muerto. Hace rato. A los cuarenta y cinco años de edad (¡apenas!), víctima de problemas coronarios. Aunque esto también estuviera envuelto en la controversia, como muchas cosas en su vida. Recuerdo haber leído por esos tiempos cuando cantaba y bailaba, que alguien comentaba que ese hombre no paraba, que no descansaba, que ese corazón terminaría pasándole factura. Parece que fue cierto. Una verdadera pena, porque era una vida fascinante por lo escandalosa, lo llamativa y hasta superficial. Me pregunto si sería feliz, eso que todos entendemos como tal, estando un rato en paz, con gente amiga y amada, sintiendo que se tiene todo en ese instante y que nada más hace falta. Espero que sí, buscó mucho algo, sea lo que esto haya sido, esperemos que lo haya encontrado.
   Por cierto, como una peculiaridad, dicen que fue quien más ayudó a que la canción de Pitbull, el de Calle 8, I know you want me, se volviera un éxito. Sin embargo, y sin ánimos de molestar, disiento un poco en lo tocante a su talento, no me parecía que cantara muy bien. Que me disculpen los deudos. Pero de que se hacía notar, que era lo que buscaba como lo hacen tantos otros, se hacía notar. Su hijo, ya adulto, dice que le recuerda con cariño y afecto, lo que termina siendo siempre el mejor tributo a una vida.

sábado, 16 de marzo de 2019

DAVID BECKHAM, COMO LOS BUENOS VINOS

   Si, prueba superada...

   Como buenos venezolanos que todo comentamos, se discutía en estos días sobre los problemas de las familias cuando llegaban los nuevos miembros, lo malo que era cuando uno de los hermanos de una casa se casaba y el resto le tenía idea a la mujer elegida; esto venía a cuentos por ecos de la boda real del año pasado, cuando Harry el travieso, nieto de la reina Isabel la eterna (dicen abdicará en nombre de su hijo, Carlos el aburrido… pero todavía no lo hace), se casara con la actriz Meghan Markle. Al parecer ni la abuela ni el hermano mayor de Harry, la tragan. Al menos eso dicen. Otro sostienen que son peleas de concuñadas, que son hasta peores, porque obligan a los hermanos a escuchar constantes quejas sobre el otro, lo que a la larga amarga.
   Como sea, cada vez que se habla de eso, de la boda real, la gente recuerda al señor David Beckham, por el comentario chisme que corrió sobre que en la fulana boda lo único que se veía bonito era él.
   Y la verdad es que aunque el tiempo ha pasado, el hombre ha superado la prueba del tiempo. Como el actor Jensen Ackles, protagonista de la serie Supernatural, el tiempo parece hacerle verse mejor.
   Aunque, siendo totalmente sinceros, a diferencia de Jensen Ackles, el señor Beckham nunca ha sido de mis preferidos, aunque el mundo le adorara, los hombres quisieran verse como él y las mujeres ovularan cuando se quitaba la franela (bueno, sé que no sólo ellas); siempre me ha parecido algo... odioso. 

   Si, es bien parecido y rico, es famoso y está casado con una belleza que dicen le cela hasta el aire que le roza (en la boda aquella se comentaba la mala cara de la dama por un problema de celos, precisamente), pero él nunca me cayó bien. Cosa que, claro, ¿qué importa? ¿Quién soy, después de todo?
   Es divertido sentarse y hablar de las viejas glorias del fútbol, cuando su nombre siempre sale a relucir, por supuesto, por esa habilidad que tenía de patear un balón desde la media cancha y empalmarla con la cabeza de otro inglés, en las puertas de la portería contraria y que se cantara gol; su presencia era una constante, una estabilidad para el equipo. Es de suponer que el gran pesar de su vida debe ser haber pasado por la selección y nunca lograr obtener una Copa del Mundo para Inglaterra, alcanzar esa inmortalidad para quienes disfrutamos con este juego, pero, hablando de fútbol, le recuerdo más por un encuentro que vi, donde ingleses y españoles batallaban, y desde las tribunas el público hispano, con una lamentable mezquindad (aunque divertida), le gritaba maricón. Si no podían pararle en calidad de juego, algo debían hacer. Por muy mal parados que quedaran. Se entiende.
   ¿Qué será de su vida en estos días, fuera del disgusto que parece que se llevó con una estatua que develaron en su honor y que ni se le parecía? 

RICARDO FORT, UN RECUERDO...