Qué
suerte. El día que decide entregar su virginidad asumiendo que es
gay, sólo ante él mismo, se cae la cortina y el barrio se entera de
lo que hay...
De
que los tíos se emocionan en esas competencia, “luchando” contra
otros machos, se emocionan... y los frotan.
La
vida rural es así, los antiguos dioses de las cosechas piden su
tributo en virgenes culos, y los chicos lo pagan gozosos.
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