Definitivamente
es más de lo que puedo soportar...
Ha
causado conmoción la noticia de el final, a pesar de lo que
cualquiera pudiera pensar dado el tiempo en pantalla de nuestra
serie. Era lógico imaginar que ocurriría en cualquier momento...
dicen los que no siguen la trama. Pero para esa costra dura de
fanáticos que durante quince años hemos seguido el programa, que
vimos a Jared Padalecki y Jensen Ackles pasar de muchachitos bonitos
a tipos guapos (¿cómo no le duele a Jensen esa cara?), luchando
contra lo sobrenatural, aún nos resistimos a la idea aunque esta
parezca definitiva. Está cada vez más próxima la temporada quince,
la final, la que dará por concluida la historia de Sam, Dean,
Castiel y el resto de nuestros personajes amados.
Se
anuncia que esta será especial, el gran villano, el peligro final
será el mismísimo Dios (¿y Jesús?, nunca apareció); lo que ya de
entrada genera piquiñas incómodas, como lo ha sido esa manera de
mostrar al Cielo y a los ángeles. Chuck ha regresado para desatar
finalmente el Apocalipsis, abrió las puertas del Infierno y todo lo
malo ha emergido. ¡Y mató a Jack!, ese hijo que la vida le había
dado a Castiel y Dean… No en todo el sentido que hubiéramos
querido. ¿Qué más podemos esperar? ¡Cualquier cosa! ¡Es
Supernatural!
Ya
se anuncia la entrega de unos premios muy especiales en el Norte, los
que valen, los adjudicados directamente por un público
predominantemente juvenil, los Teen Choice Awards, y nuevamente
Supernatural, como es tradición, está nominada en la parrilla de The CW, como también lo
está Jared Padalecki. Posiblemente será la última vez.
Como
será la última vez que se presenten en esos eventos de la Comic-Con
para anunciar lo que sigue, lo que llegará...
Aunque
las convenciones, esas si continuarán, porque si hay un programa que
se ha sabido fabricar un público ha sido este, porque ha pasado de
todo en estas ya catorce temporadas, y todo fue intenso aunque no nos
gustara (como la caída de los ángeles, el final de los leviatanes o
lo ocurrido después de que Dean regresa del Purgatorio), los
muchachones eran adorablemente cretinos y las historias nos
emocionaron y frustraron.
Por
no hablar de la química entre los actores. Veremos quienes
reaparecen para el gran final. Hay quienes desean un fin de ciclo
inapelable, unas muertes que sean irremediables, que el programa
nunca pueda regresar porque fue un final final. Yo no quiero eso. Me
conformaría con un destino donde Sam tiene una casa, un trabajo, una
esposa de cabellos negros, tal vez latina (o cierta sordomuda que se
comenta que puede volver a la vida), dos niños y que una de ellas
grite feliz de que vienen los tíos Dean y Castiel, que andan juntos
para arriba y para abajo. O, de no ser posible dado lo pacato de los
productores, que la mismísima Amara regrese y le ofrezca el universo
entero, que el mayor de los Winchester lo merece. Ya, para finales
decepcionantes tuvimos Juego de Tronos.
Eso
sí, como sea, dolerá...






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