GUERRILLA EN VENEZUELA, ¡CULPA DE URIBE!
El día de ayer, 24 de octubre, día de la zulianidad por el natalicio del prócer Rafael Urdaneta, escuchaba a Jesús Chuo Torrealba hablando con un periodista del diario zuliano PANORAMA, quien alegaba que por allá la gente estaba algo molesta porque la oposición marcharía en Caracas y no en el Zulia. La cosa dejaba un mal sabor de boca porque todos recordamos la línea del periódico, que bastante ha tapareado el camino a este desastre, segundo la información no era exacta; pero, fuera de eso, fue una nota amarga e insatisfactoria, porque alarma ver qué tan poco se entiende el drama que estamos viviendo. Aparentemente es más clara la visión fuera de nuestras fronteras, o la que tienen los extranjeros (a veces), que la de los nacionales. ¿Ir todos a marchar al Zulia quejándose de la mano de problemas dantescos que tienen, donde hay gente literalmente muriendo de hambre en medio de apagones, sin agua, gasolina o alimentos? ¿En serio?
¿Para qué? ¿Es que en todos estos meses de pesadilla ya no han salido a gritar y a protestar todos los zulianos, con Panorama al frente cubriéndolo todo? ¿Y qué ha ocurrido?: ¡No les han parado bolas! Tan sencillo como eso. Al régimen le sabe a casabe lo que digan y hagan, mientras lo hagan cada quien por su cuenta, sin buscar unir al país bajo una bandera de protesta. Pueden salir todos los días y no pasará nada, porque no se les ve. No tienen peso. Están demasiado lejos de los asientos del poder. Ellos no los ven desde sus ventanas y por lo tanto no les temen.
Para el estado Zulia sería mil veces más efectiva una marcha en Caracas, donde se grite por lo que allá pasa, sumándolo al desastre del sistema judicial en el estado Bolívar, los asesinatos a manos de la guerrilla colombiana y los paramilitares armados por Chávez y Maduro, por los niños que mueren en el JM de los Ríos, todos bajo la consigna de “el responsable eres tú, gobierno, no sirves para un carajo, nos estás martirizando, nos estás matando, vamos a ver qué pasa de una buena vez, carajo”.
A eso si le tendría, y tiene, miedo el gobierno bandido, a la unidad de la clase media y las barriadas, de los cerros en el área metropolitana, de todo el que ya está arrecho con la falta de todo, con la lucha para conseguir lo más simple, por el robo de los sueños como celebrar una fiesta, comprar corotos o ropas, y que bajo una dirección única vaya y rodee Miraflores, la sede de la Asamblea Nacional Prostituyente, la casa del PSUV, la Cancillería, la Fiscalía y el Tribunal Supremo de Justicia. Que se les rodee y se les grite con rabia la traición cometida a este país es la pesadilla de estos delincuentes. Que se les empuje al grito de “resuelve o resolveremos nosotros y no te va a gustar”. Especialmente ahora que no tienen para dónde escapar con lo mal habido. La meta es tomar Caracas.
Esa es la única cosa que le quita al sueño al régimen dentro del país; cuesta entender por qué no terminamos de entenderlo, de asimilarlo y responder en concordancia, salir, responsabilizarles, exigirles que en tantos días resuelvan o que al día siguiente se vayan o se atengan a las consecuencias. Todos como un sólo país cansados de la ruina, la miseria, el hambre, de pasar pena en el mundo como si todos fuéramos payasos o cobardes. Hay que terminar de entender que a Nicolás Maduro, Diosdado Cabello y al resto de la banda les importa un chorizo el Zulia, los niños agonizando en los hospitales, las escuela cayéndose, los maestros en huelga. Lo de ello es la propaganda diaria, los disparates que Nicolás Maduro dice cada día sin falta como si no trabajara realmente en nada, pero que pone a todos a estar pendiente de esas tonterías, que será de lo único que se hablará. Él sigue imponiendo la agenda a su partido, pero también al país y a la oposición, lamentablemente (es un sujeto notablemente listo).
Fueron tan patéticas las declaraciones de ese periodista hablando con Chuo, que quiso “aclarar” que cuando el Zulia reclamaba, cuando él se queja, es “por los problemas”, no por asuntos políticos que no son de su interés. Si él que es periodista no comprende la situación, no entiende que el problema de Venezuela es político, esta gente que no rectifica ni cambia sino que continúa llevándonos hacia el abismo, ¿qué se puede esperar de nosotros la gente común y corriente? ¿Que bolas le van a parar a un tipo así?
No hay comentarios.:
Publicar un comentario