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viernes, 25 de octubre de 2019

LOS PROBLEMAS DEL ZULIA...

GUERRILLA EN VENEZUELA, ¡CULPA DE URIBE!

   El problema de Venezuela.

   El día de ayer, 24 de octubre, día de la zulianidad por el natalicio del prócer Rafael Urdaneta, escuchaba a Jesús Chuo Torrealba hablando con un periodista del diario zuliano PANORAMA, quien alegaba que por allá la gente estaba algo molesta porque la oposición marcharía en Caracas y no en el Zulia. La cosa dejaba un mal sabor de boca porque todos recordamos la línea del periódico, que bastante ha tapareado el camino a este desastre, segundo la información no era exacta; pero, fuera de eso, fue una nota amarga e insatisfactoria, porque alarma ver qué tan poco se entiende el drama que estamos viviendo. Aparentemente es más clara la visión fuera de nuestras fronteras, o la que tienen los extranjeros (a veces), que la de los nacionales. ¿Ir todos a marchar al Zulia quejándose de la mano de problemas dantescos que tienen, donde hay gente literalmente muriendo de hambre en medio de apagones, sin agua, gasolina o alimentos? ¿En serio?

   ¿Para qué? ¿Es que en todos estos meses de pesadilla ya no han salido a gritar y a protestar todos los zulianos, con Panorama al frente cubriéndolo todo? ¿Y qué ha ocurrido?: ¡No les han parado bolas! Tan sencillo como eso. Al régimen le sabe a casabe lo que digan y hagan, mientras lo hagan cada quien por su cuenta, sin buscar unir al país bajo una bandera de protesta. Pueden salir todos los días y no pasará nada, porque no se les ve. No tienen peso. Están demasiado lejos de los asientos del poder. Ellos no los ven desde sus ventanas y por lo tanto no les temen.

   Para el estado Zulia sería mil veces más efectiva una marcha en Caracas, donde se grite por lo que allá pasa, sumándolo al desastre del sistema judicial en el estado Bolívar, los asesinatos a manos de la guerrilla colombiana y los paramilitares armados por Chávez y Maduro, por los niños que mueren en el JM de los Ríos, todos bajo la consigna de “el responsable eres tú, gobierno, no sirves para un carajo, nos estás martirizando, nos estás matando, vamos a ver qué pasa de una buena vez, carajo”.

   A eso si le tendría, y tiene, miedo el gobierno bandido, a la unidad de la clase media y las barriadas, de los cerros en el área metropolitana, de todo el que ya está arrecho con la falta de todo, con la lucha para conseguir lo más simple, por el robo de los sueños como celebrar una fiesta, comprar corotos o ropas, y que bajo una dirección única vaya y rodee Miraflores, la sede de la Asamblea Nacional Prostituyente, la casa del PSUV, la Cancillería, la Fiscalía y el Tribunal Supremo de Justicia. Que se les rodee y se les grite con rabia la traición cometida a este país es la pesadilla de estos delincuentes. Que se les empuje al grito de “resuelve o resolveremos nosotros y no te va a gustar”. Especialmente ahora que no tienen para dónde escapar con lo mal habido. La meta es tomar Caracas.

   Esa es la única cosa que le quita al sueño al régimen dentro del país; cuesta entender por qué no terminamos de entenderlo, de asimilarlo y responder en concordancia, salir, responsabilizarles, exigirles que en tantos días resuelvan o que al día siguiente se vayan o se atengan a las consecuencias. Todos como un sólo país cansados de la ruina, la miseria, el hambre, de pasar pena en el mundo como si todos fuéramos payasos o cobardes. Hay que terminar de entender que a Nicolás Maduro, Diosdado Cabello y al resto de la banda les importa un chorizo el Zulia, los niños agonizando en los hospitales, las escuela cayéndose, los maestros en huelga. Lo de ello es la propaganda diaria, los disparates que Nicolás Maduro dice cada día sin falta como si no trabajara realmente en nada, pero que pone a todos a estar pendiente de esas tonterías, que será de lo único que se hablará. Él sigue imponiendo la agenda a su partido, pero también al país y a la oposición, lamentablemente (es un sujeto notablemente listo).

   Fueron tan patéticas las declaraciones de ese periodista hablando con Chuo, que quiso “aclarar” que cuando el Zulia reclamaba, cuando él se queja, es “por los problemas”, no por asuntos políticos que no son de su interés. Si él que es periodista no comprende la situación, no entiende que el problema de Venezuela es político, esta gente que no rectifica ni cambia sino que continúa llevándonos hacia el abismo, ¿qué se puede esperar de nosotros la gente común y corriente? ¿Que bolas le van a parar a un tipo así?

sábado, 19 de octubre de 2019

OLLA DE PRESION

GUERRILLA EN VENEZUELA, ¡CULPA DE URIBE!

   Todo tiene su tiempo...

   O lo que es lo mismo, llega el momento cuando ya no se puede con esta múcura de agua. Es increíble cómo la gente que odia al gobierno se queja, se amarga y sufre con las cadenas diarias del régimen, con Nicolás Maduro hablando disparates (¡todos los días!); pero es que esa es su estrategia para quedarse. Su trabajo. Es lo que quiere y por lo que trabaja, a su manera es casi aplaudible, el problema somos quienes no hacemos lo que se debe por abreviarle el paso por el poder. Ese señor no puede ni quiere resolver problemas, le sabe a casabe que la gente se muera en los hospitales, que los muchachos no aprenden nada en las escuelas o que el país mismo esté al borde, y con el miedo, de morirse de hambre; lo único que le interesa es la propaganda. Si hay mucha hambre e ignorancia habrá quien le crea, y por el mundo los socialistas regarán la especie. Humo y espejos. Todo lo que busca ese señor, repito, diariamente, es delirar públicamente aparentando que está haciendo algo. O que lo hará en un tiempo no determinado que a lo mejor es nunca, pero lo dijo, que se haría, así que esperen otros veinte años y verán. 

   Y esa estrategia le sirve, se nota porque la gente que uno creía sensata grita, en respuestas puramente reflejas como los perros aquellos frente a las campanas, sin pensar, cosas que dan rabia y dolor de cabeza, en rugidos tales “¿cómo que va a regalarle una mina a cada gobernador del régimen?, ¿para que se la roben?”, que si esto que si aquello con las minas, como si de verdad no supieran que eso es tan sólo paja. Que esas minas van a llegar a esos estados después de que termine la guerra que le van a hacer a Colombia, derrotándolos junto al imperio. A la hora de finalizar esa colosal batalla galáctica es que se va a firmar lo de las minas para que el dinero le llegue al pueblo. Ni un minuto antes. Es la otra estrategia, cohetones, fuego fatuo. Ilusiones. Repito, paja. Se les hace fácil controlarnos porque al lado de esta gente que cree pendejadas en lugar de organizarse y dar la pelea, están los que gritan “las personas se mueren en los hospitales, los niños, los trasplantados, los pacientes oncológicos, los dializados, y vamos a paro para luchar por ellos”, los que chillan “los muchachos no aprenden nada en las escuelas, ponen a milicianos que no saben nada a dar clases, por lo tanto vamos a paro por ellos”; hasta los científicos en el IVIC, que uno los imaginaba por su condición, más sabios, amenazan con que si no les dan plata viene el atraso... Notándose que no hay gente más bruta que la inteligente. Nada de eso les importa ni a Nicolás Maduro ni a su régimen, y después de veinte años ya deberían saberlo. Esa gente, con esos reclamos en los cuales se están haciendo viejos, no sabe ni dónde está parada. Creen que le reclaman, que amenazan de una manera imposible de ignorar, a un gobierno que en verdad piensa en el país primero. Y, repito, no es posible que después de veinte años todavía crean esas pendejadas. Es que casi se merecen la manera en la cual han sido tratados, con desprecio, si no fuera porque todos estamos en las mismas.

   Al régimen le resulta provechoso que estos gremios anden perdidos, delirando a su vez con quimeras. Obviamente la locura se pega, la del nazismo parecía un mal olor de axila que de Hitler se regó a buena parte de Alemania, esta también, Nicolás Maduro la exhala cada vez que aparece en televisión (aunque lo suyo es muy artística y astutamente montado) y se les pega a estos profesionales que uno creería gente inteligente. Mientras anden por ahí gritando por vainas que no les importa, en las cuales no se sienten obligados a gastar dólares (todo eso es para propaganda), estos le hacen el favor de pelear cada uno por su lado, de manera estúpida y egoísta. Los maestros creen que diciendo que es que necesitan que mejore la educación y que a ellos les paguen para medio vivir, que lo suyo no es política, van a ser escuchados o se van a salvar, como tontamente pretenden el gremio de Enfermería, el IVIC, el del Metro y otros. No entienden que el problema es político porque esta gente no sólo no sirve para nada, sino que roba lo que puede, no le para al que se esté muriendo de lo que sea muera y encima reprime. Desgraciadamente para el país, afortunadamente para el régimen, sectorizaron la lucha y las metas; no escucharon jamás de que la unión hace la fuerza, les suena totalmente extraño aquello que se decía durante el nazismo, primero vinieron por los socialistas y como no lo era no me importó, luego por los judíos, los testigos de Jehová, los intelectuales, los políticos democráticos, ahora vienen por mí y no queda nadie para organizar la defensa.

   Es por esto, esta fragmentación de las fibras que pudieron darle músculo y pegada a la protesta, que mientras todo es terrible por fuera para el régimen, medidas, señalamientos, amenazas, éste se siente relativamente seguro, y tranquilo dentro del país. Los venezolanos no queremos hacer nada. Que vengan los marines, que se forme una coalición de lo que sea, los saquen y me entreguen a mí el poder. Tan realista como eso es lo que muchos visualizan.

   No todo el mundo está ciego, o no tanto. Hombres como Juan Guaidó, Jesús “Chuo” Torrealba, Ramón Guillermo Aveledo, José Toro Hardy, incluso Henrique Capriles saben que la presión interna sí es grande, que la gente, el país, sus habitantes, en buena medida están hartos de los apagones, del problema del agua y del gas, de la gasolina, de los alimentos, de no poder comprarse un par de zapatos ni pagarse un día en la playa, de no celebrar ni un cumpleaños, de que ya llegan otras navidades horribles. Que toda esa gente está por su lado, pero disgustada, con ganas de agarrarla con los culpables de su situación y tan sólo esperan la chispa de un liderazgo nacional que les diga vamos a gritar “vete ya ladrón inútil, tú y tu banda”, rodeándoles a todos, para que entiendan que su tiempo ya pasó. Algo parecido al país reunido en la idea de cambio de 2015; un éxito tan grande de los organizadores que se ganaron el odio y miedo del gobierno y del chavismo dentro de la oposición, quienes se dieron la mano para acabar con esta gente, comenzando la campaña de guerra sucia, de señalamientos, que fue decapitando a la oposición de ese liderazgo que podría reunir hoy a todo el país, en un momento como esté, bajo una sola jefatura. Nicolás Maduro hiló fino para que los políticos dentro de la oposición acabarán con aquella directiva, y para que María Corina Machado y su gente destruyeran cada liderazgo. Para nada, porque el país sigue sin quererla.
   Pero la cosa está tan mala, y el régimen lo sabe, que esto sí puede estallar, porque se aguanta pero todo tiene un límite; el descontento es demasiado grande y se quiere, y necesita, de alguien que encabece la marcha, y aparecerá, uno de los que ya suena u otro, porque así son las dinámicas histórica, el momento hace al personaje (todo menos un mesías, no debemos caer en eso otra vez). Que el régimen lo entiende tal vez explica la muerte del concejal de Voluntad Popular, por Petare, Edmundo Rada, como un campanazo a los liderazgos, sobretodo a los contestatarios. Esto tiene todas las trazas de ser un mensaje directo a cualquiera que quiera capitanear la rabia de la nación; sea cierto o no, todos lo sospechamos y desconfiamos. Nada de lo que salga como “investigación” de parte del señor que usurpa la Fiscalía hará cambiar esa idea después del manto de complicidad de su parte en la tortura y asesinato de los presos políticos. A esos niveles de depravación ha caído toda esta locura que una vez se llamó revolución, la máxima representación del socialismo, como antes era celebrada en el mundo entero cuando pagaban coimas y de la que ahora se desentienden muchos por lo pesado de la carga. Y la falta de plata. 

LOS PROBLEMAS DEL ZULIA...

sábado, 12 de octubre de 2019

EL GOBIERNO, MAL AFUERA, TRANQUILO ADENTRO...

GUERRILLA EN VENEZUELA, ¡CULPA DE URIBE!

   El chavismo dentro de la oposición merece sus treinta monedas.
 
   Si un pequeño consuelo queda en este inmenso valle de lágrimas en el cual el socialismo ha convertido a Venezuela (por acción e inacción de su gente, hay que reconocerlo), es que si el país la está pasando horrible, pero terrible, al régimen que nos desgobierna no le va mucho mejor, angustiados como están por sobrevivir un día y otro y otro y que no terminen sus existencias dentro de tribunales a los que no puedan ordenarles qué hacer, y en pequeñas celdas al igual que Manuel Noriega. Pero la situación está tan mala para el resto, para mí, por ejemplo, que esto no representa ningún consuelo real. Nunca he creído que agonizando voy a reírme del enemigo que se muere también a mi lado, ¿qué triunfo de porquería es ese? Que desaparezca él y yo siga, para recordar cuando se iba, entre chanzas y risas.
 
   El cepo que va cerrándose fuera de nuestras fronteras sólo augura dolor a estos ladrones inútiles y violentos, o socialistas para resumir la definición; un traje naranja y años tras las rejas es la promesa. Y sin embargo no es suficiente todo lo que se está haciendo, y cómo se hace. Que dentro de las sanciones personalizadas se formen comisiones para investigar en todos los países las cuentas bancarias a nombres propios o de terceros de los socialistas hace reír, saber que todo lo que se robaron, aquello por lo que condenaron a muerte a la gente en los hospitales, por fallas de servicios públicos y de alimentación (todo se lo robaron, pero todo), se les convierta el sal y agua es maravilloso. Que vivan con miedo de saber que ya no pueden tocar el botín; que les han quitado de sus ávidas manos socialistas todos esos dólares que tanto aman es algo que alegra. Que sepan que los testaferros hablarán, pactarán por un porcentaje, debe robarles la paz. Como se robaron el resto. Esa es la pesadilla que vive una gente condenada a quedarse en un país en ruina por miedo a salir, sospechando que mientras peor se pongan las cosas, aquí, la rabia de la gente puede terminar arrollándolos. Que se les detenga y sean juzgados en tribunales populares, por ladrones y traidores, como siempre han soñado... para los demás.
 
   Que se les retiren las visas para el imperio del norte a esos generales comprometidos en la sustentación de lo carteles de drogas, de la guerrilla, a los directamente señalados de violentar derechos humanos con represión, a sus familiares, así como a personeros del régimen, y a los suyos, con medidas parecidas en Europa, es perfecto. Si a una persona le piden una constancia de buena conducta para cruzar una frontera no es posible que estos delincuentes con las manos manchadas de la sangre de los que dejaron morir por falta de alimentos y medicinas en más de quince años de restricciones por falta de producción y una corrupción desmedida, y de manera más directa torturando gente, arrojándolas por ventanas. No, no pueden ir alegremente por ahí, sonriendo felices mientras gastan lo mal habido. Ni la familia que les ríe las gracias y se frota las manos pensando en cuánto ganan con nuevas muertes y violaciones de los derechos fundamentales de cualquiera.
 
   Lo de las sanciones contra empresas navieras que llevaban el petróleo con el cual el régimen le paga la coima a Cuba por los favores recibidos (carísimos), bien merecidas son. ¿Que cuál fue el aporte de la isla a este desastre? La gente aprende a ser basura, y el régimen castrista es un gran maestro al respecto. En la isla, al inicio de la revolución, un cubano no creía que matar maestros y gente que siempre fue independientemente libre de pensamiento fuera correcto, menos torturarlos para que implicara a este o aquel; se necesitó al Che y a la stasi alemana que se encargara de esos menesteres hasta que apareciera una nueva camada de cubanos que creyeran que eso era legítimo, como ocurre en Venezuela con la represión y la manera de tratar a todo el que no está de acuerdo con el fascismo en Miraflores. A esta gente se les enseñó a ser torturadores y asesinos.
 
   A la revolución cubana se le pagaba, se les paga aún a pesar de la miseria de Venezuela, esa “ayuda”, sus lecciones. Que no les llegue el petróleo, y que las empresas que sacaban ganancias de esas aberraciones paguen por ello, alegra. ¿Acaso no pagaron las empresas químicas que producían los componentes del gas con el cual los nazis mataron a todas aquellas personas? Por que uno criminales deben ser condenados y otros dejados en paz?
 
   Fue este cuadro lo que obligó a Nicolás Maduro a viajar a Rusia, de donde “llegaría con importantes declaraciones de apoyo y acuerdos económicos”, dijo la muy falaz Vicepresidenta de la nación, Delcy Rodríguez; que el dinero rodaría. Maduro fue a donde no había sido invitado, y así le trataron. El Vladimir Putin, molesto por tantas chambonadas, tantas idioteces (el régimen resultaría divertido, gracioso, si no fuera por la cantidad de gente que ha muerto o a la que se le ha arruinado la vida por su culpa), le aclaró que Rusia no va a soltar más plata ni a custodiar ningunos barcos (para hacerlo tendría que traerlos del otro lado del mundo y podrían ser bloqueados por la flota norteamericana como en 1963, y si no hubo guerra esa vez por los misiles, cuando se repartían el mundo en dos toletes, menos ahora por una pequeña nación que desprestigia la palabra socialismo a cada hora). Que lo único que podía hacer por él, fuera de decir que “les apoya”, era “recomendarle (unos dicen que fue regaño)” discutir y llegar a un acuerdo con la Asamblea Nacional, la legítima, no la que se inventó como poder supra constitucional, ni los cuatro muertos que revivió con antiguos sortilegios para fingir que discute con la “oposición”.
 
   De Rusia regresó sin un rublo, queriendo volver a la mesa de negociación incentivada por Noruega y los diputados de la bancada ladrona volviendo a la Asamblea Nacional. Lo que les tiene desesperados. Porque ¿y si en medio de este abandono total del exterior la gente comienza a bajar de los cerros y a salir de las barriadas a responsabilizarles del desastre de la salud, la alimentación, el gas, el agua, la luz, bajo un liderazgo sobreviviente a la campaña de guerra sucia montada por la señora María Corina? ¿Qué hacen? Por suerte, para ellos, el país fue desmovilizado por esa gente que gritaba, desde esta acera, que no había que salir apoyando a este o aquel, que no había que votar, que no había que hacer nada porque Nicolás Maduro les dijo que el régimen se iba a caer solito, o que ya venían los marines a hacer el trabajo. Cuatro años vamos en esa paja, y nada.
 
   Sin embargo, aunque todo esto es una maravilla, que sufran esos perros, y que la angustia sea peor sabiendo que lo que les espera al final será todavía peor, que al país se le someta a sanciones colectivas, como nación, condenándonos a quedarnos sin servicios de internet por ejemplo, cortando los pocos medios de comunicación e información, dificultando el aún conseguir medicamentos a través de redes, es criminal. El régimen no necesita de esos servicios, lo necesitamos los demás. Más bien les ayudan a incomunicarnos. Pagarán justos por pecadores. Aquí se juntan las condenas, a un régimen que no le importa un carajo lo que le pase al país y su gente mientras puedan sostenerse, se une ese pensamiento fatalista de no importa, que todo se ponga peor mientras se mueran. O no padecen ellos ese calvario y esperan que el sacrificio lo hagan otros, o son tan dementes y peligrosos como el régimen mismo y debe (una sociedad sana y con instinto de supervivencia no puede salir de estos para caer con otros exactamente iguales) apartárseles donde no hagan más daño.
 
   El régimen hace agua por todos lados, y movidos por esa desesperación creen que la xenofobia con la cual son tratados los desplazados venezolanos en el Perú, les ayuda. O lo que ocurre políticamente allí y en Ecuador, como si no repararan que en toda cabeza con dos dedos de frente debe estar prendiendo la idea de que si los venezolanos no llevaran ocho años migrando por el desastre montado por la revolución, agravado por el hambre que está matando a un país donde no se produce nada y los reales con los cuales debía importar se los robaron, le hace quedar mal. O peor de lo que ya se les veía. La idea de: si eso no pasara no habrían problemas en la región, y no dejara de pasar mientras estos delincuentes sigan allí. Movido por la desesperación de tener algo que decir, un hombre astuto y capaz para el ñemeo político como Nicolás Maduro cae en estas tonterías. 

OLLA DE PRESION

jueves, 12 de septiembre de 2019

SALIDA CON REPARTO, ¿COMO SERA?

GUERRILLA EN VENEZUELA, ¡CULPA DE URIBE!

   La recompensa de los bienintencionados...

   Ya comenté al respecto (VENEZUELA REPARTIDA), pero toca repetirlo porque nada se ha aprendido. Aquí, me refiero. El mundo es consciente del drama, de una espantosa crisis humanitaria en territorio venezolano, pero en muchos corrillos de poder, China, Rusia, Europa y los mismos Estados Unidos priva cierta conciencia de que esto nos pasa porque nos lo merecemos por andar creyendo en pendejadas y en mesianismos. Y es cierto, nos morimos de hambre y de enfermedades dado el descalabro del país, de la destrucción de su producción e infraestructura en manos de los socialistas, que fuera de robar y dar excusas no sirven para nada más. Se eligió a esta gente, que como en Cuba clavaron las pezuñas y no quieren soltar el cadáver, y a lo interno se hace lo que se puede para dividir y debilitar a todo el que quiera enfrentarlos. Si, nos lo buscamos, repito, pero lo que ocurre en el Caribe y el resto de la región, en buena medida también se lo merecen Colombia, Ecuador, Brasil, Chile (allí como que no hay quejas) y Argentina por taparear, valijas llenas de efectivos mediante, o sobornos en forma de petróleo, a un régimen bruto y brutal, silenciando toda voz que alertaba de lo que ocurría en cuanto foro internacional había. Perú no, ellos siempre estuvieron claros con el régimen en Caracas, ahora pagan justos por pecadores. El resto de las naciones indiciadas no son inocentes. El que ahora les afecte el drama de los desplazados es la parte que les toca por la cabronería. Naciones que han respondido según su clase. La verdad es que han ayudado bastante, exceptuando las islas caribeñas donde viven de devorar a picotazos a los moribundos pero no quieren la peste cerca.

   Pero el asunto se alarga demasiado en resolverse en los corrillos internacionales. El lío de la migración venezolana no sólo es un problema social a donde llegan, también puede convertirse en un problema económico y político; y mientras más se estorbe más se expondrán esos países a que sus ciudadanos cansados del asunto se vayan en pos del más demagogo, del que prometa más salvajadas como campos de concentración o permita agresiones para “hacerles desistir de ir”. Es decir, que la intensidad de esta crisis puede afectar aún a los sistema políticos de la región. Ya se hace. Todos hoy usan la bandera del socialismo a la venezolana para señalar al adversario, el “no, por Dios, ¿eso pasar aquí?, ¿cómo se le ocurre?”, pero esto puede terminar bien feo. Si fuera Europa daría pie a un avance de los fascistas neonazis de derecha (el fascismo de izquierda querría dar a entender que todo es una maniobra contra ellos, los eternos hacedores de miseria). Entonces, si se está incubando “El Huevo de la Serpiente” a la vista de todos, ¿por qué toda esta demora a la hora de resolver algo?

   Porque mientras se quiere resolver un problema humanitario encarando a la segunda dictadura que queda en Américas (qué vergüenza de privilegio), se posiciona la gente. Si nos están resolviendo el problema porque no podemos o no queremos hacerlo, entonces debemos comprometernos a pagar por ello. Y es posicionándose, ¿cómo va a ser el reparto?, ¿quién se queda con qué, dónde y qué partecita deja a los demás?, donde se demora el trámite. Toda la discusión que tiene Estados Unidos con Europa mientras habla peste de las negociaciones en Barbados lo hace no porque diga que lo mejor es que invada, al contrario, ha anunciado muy claramente que esa no será la medida (es aquí donde no se quiere escuchar), pero no puede ponérsela fácil a los europeos para que luego entren a “aconsejar” sobre lo que se tiene que hacer con los recursos que esta barbarie no quemó, destruyó o regaló en forma de coimas a gobiernos, países e intelectuales propaganderos. Quiere un arreglo, si, pero uno donde ellos sean los árbitros.

   Aunque cuando el nudo aprieta de verdad es cuando a la mesa se asoma Rusia, que ha invertido un realero y un descalabro de prestigio enorme en este régimen como para salir con las manos vacías, especialmente cuando se le había prometido PDVSA, o lo que de ella queda. Por todos esos recursos, y una necesidad patológica y patética del señor Putin de creerse un Zar o el Soviets Supremo todavía, este se encapricha en batallas donde el nombre de Rusia queda embarrado con las obras de regímenes brutales y monstruosos para con su población como lo son el sirio y el venezolano. En su manía de querer parecer alguien importante los ha llevado a esos estercoleros, pero ahora el asunto es la plata. Si ese gobierno de inútiles no puede sostenerse, él viene a recordar, mostrando los dientes, que a ellos se les hizo promesas por ayudas. Promesas que sabían eran ilegítimas desde que pactaran con un gobierno no reconocido legalmente. Nicolás Maduro Moros tuvo que ir a juramentarse como presidente reelecto ante un ente írrito que se inventó él mismo para ponerlo por encima de las instituciones democráticas y las mismas leyes de la república, la Asamblea Nacional Prostituyente, perdón Constituyente, porque su nombramiento fue un fraude. Y con esa gente Rusia pactó y ahora viven la desesperación. Toda su mostrada de dientes terminaría con una flota americana parqueada en el Caribe, pero aún no se llega a eso. Hay tiempo. Ellos lo tienen. Total, en sus cuentas, quienes padecen son los venezolanos y colombianos y ecuatorianos y brasileños, y todos los mentados se lo merecen.

   China también se asoma, más ladina, asegurando que tiene intereses, especialmente mineros, pero que no vería con malos ojos si el régimen cae... Eso sí, esperando que se les reconozca lo ya pactado. Hay que recordar, o tener siempre claro, que a los dirigentes del partido comunista chino, reino del proletariado, lo que más les gusta es juntar dólares en sus cuentas, y no van a arriesgar mercados y negocios con la potencia del norte porque un régimen que sólo da vergüenza cuando habla o actúa pega gritos pidiendo auxilio. Lo de los chinos es el mercado.
   ¿Los gringos? Esos fueron más rústicos y básicos en su proceder. Mientras Hugo Rafael Chávez Frías vivía, y comenzaba con su cadena de locuras violentas pero disparatadas, dejaron hacer y correr en la espera de que devastara el país y luego ellos impondrían el orden y la agenda. Si, Chávez hizo la tarea, destruyó hasta PDVSA que era la quinta compañía petrolera a nivel mundial y la gallina de los huevos de oro que él mismo necesitaba para sus demencias, pero también se aseguró de atraer a los enemigos del Norte al festín para que le cuidaran las espaldas. Eso no lo tomaron en cuenta, creadores de sus propios enemigos como son. Ahora todos afilan las uñas, porque, petroleo, todavía queda. Y algo de minerales y hasta de territorio. El Socialismo del Siglo XXI se empeñó pero no pudo acabar con todo.

   Y mientras esta gente se pone de acuerdo, que eventualmente lo harán, aquí estamos esperando. Esperando por la hora cero, la salida sin retorno, el acuerdo militar de esto y aquello, que las sanciones que no han tumbado al régimen norcoreano o al cubano haga su magia. ¡Las invasión! Puras tonterías. El problema es que la solución se implementará en arreglo a sus intereses, que no necesariamente serán los nuestros. Pero a ciertas alturas cuando el drama apriete más a los venezolanos y a los países cercanos, a nadie le importará el costo de la solución, que vengan con cuchillos y tenedores en las manos mientras resuelvan ese problema. Repito, a costa nuestra. Será duro, aunque merecido. 

EL GOBIERNO, MAL AFUERA, TRANQUILO ADENTRO...

jueves, 8 de agosto de 2019

LA DESVERGÜENZA DE PEPE MUJICA

GUERRILLA EN VENEZUELA, ¡CULPA DE URIBE!

   El sujeto sabe moverse en la red...

   El ex presidente uruguayo, José “Pepe” Mujica, es uno de esos individuos que tienen buena prensa aunque se le pueda considerar un sujeto completamente amoral, o llanamente sinvergüenza como me lo parece a mí. Es de los que predica contra la avidez del capitalismo, acusándolo de todos los males del mundo, mientras defiende los pagos, por caminos oscuros, a su tendencia política; tanto en el Uruguay como en el resto del subcontinente. Al menos tiene eso a su favor, comparte el botín. Mientras el régimen de Hugo Chávez Frías primero, y Nicolás Maduro Moros después, pudo pagar religiosamente los sobornos a la izquierda, el sujeto no veía delitos, persecuciones ni problemas de índole totalitarios en este país. ¿Militares secuestrando gente en las calles y desapareciéndola hasta que encontraban los cadáveres?, no, por Dios, ¿dónde? ¿En qué lugar del mundo podría ocurrir tal cosa, virgen santa? Al contrario, hizo todo lo que pudo por silenciar cualquier investigación o discusión al respecto. Y lo hizo a sabiendas, con sedicia. Pero no fue el único, es tan sólo el que sale mejor librado de un juicio moral a todo un grupo y una oscura era, a diferencia del resto de la peligrosa banda de delincuentes con la cual creó el problema que hoy aqueja a buena parte de Sudamérica, el desastre venezolano y su migración de miseria.

   Ante la falta de plata para continuar pagando sobornos en la prensa o a líderes socialistas para campañas personalistas o de sus partidos, después del demoledor informe sobre derechos humanos que la mismísima Michelle Bachelet no pudo continuar disimulando, de los dantescos cuentos sobre las últimas detenciones y muertes de presos políticos, aún José “Pepe” Mujica ha tenido que reconocer que lo que hay en Venezuela es una dictadura. Le costó, ¿verdad? Eso si, se cuida muy bien de no señalar su directa responsabilidad en el asunto, ni la del peligrosísimo Foro Forajido de Sao Paulo, a pesar de los resultados obtenidos en la región por el triste paso de la izquierda. Gobiernos socialistas sacados con votos, algunos pueblos volviéndose a lo que llaman la ultraderecha como en Brasil, con tal de distanciarse de ellos, con ex mandatarios presos, escapados en vía de ir a la cárcel o intentando regresar al poder para escapar a sus penas de prisión (y a lo mejor lo logran, porque estamos en latinoamérica y lo que nos ha pasado ha sido hechura nuestra aunque no nos gusta pensar en eso); de todo eso se abstiene de hablar el peligroso sujeto cuando “admite” y “tacha” de dictadura al régimen de Nicolás Maduro Moros, como si este hubiera brotado de la noche a la mañana y algunos gobiernos en el continente no llevaran más de década y media señalando el problema (bueno, ¿quién sabe?, tal vez la gente de izquierda es mucho más incompetente de lo que uno imagina; excepto para acumular capitales, claro).

   Pero no nos engañemos. El mañosos sujeto no lo hace, la denuncia, guiado por ningún sentido de vergüenza o moral, ni siquiera porque le interese el destino de los millones de venezolanos a quienes su conchupancia criminal ha llevado a estos niveles de miseria extrema (¡arruinaron a un país petrolero!, ¡qué vaina con la izquierda!); no, lo hace, sale a hablar paja porque los venezolanos ya somos un serio y desagradable problema en la región, para sus pueblos y sus gobiernos, que ahora fingen darse cuenta de que en Venezuela “pasa algo raro”. Repito, ahora que arruinado, el régimen ya no pueden continuar pagando coimas, silencios y complicidades. Y como en el Uruguay van a comicios, el mañoso Pepe Mujica tiene que deslastrarse de sus antiguos socios y aliados, no vaya y eso pese contra su gente en las elecciones. Lo que no representa ninguna contradicción para él, y por lo cual no tiene que dar ninguna explicación. Sale a relucir el viejo vividor que hay en él, el madame de burdel únicamente superado en habilidad por Fidel Castro manejando la isla como el brutal dictador que fue pero paseándose por el mundo como víctima de superpoderes y evidencia de “dignidad” de los pueblos. Es que, después de Fidel, sólo él muestra tal habilidad cuando declara desdiciéndose una y otra vez y todos fingen que no se dan cuenta.

   Y ni siquiera fue un apoyo total a la democracia en la región su triste declaración, o un intento de engañar a su población muy eficiente. Reconoce que sí, que en Venezuela lo que hay es una dictadura, pero que eso es asunto de los venezolanos y nadie debe meterse. Que a sus socios nadie debe tocarlos. Sus mañas de vieja madame de burdel son casi admirables. Y en esto hay que abrir un paréntesis para comprender lo que a primera vista parece tan sólo otra vagabundería de un viejo vagabundo, lo que hay de filosofía de vida tras todo esto, por muy aberrante que sea. Hace años tuve un problema por la red con alguien que se molestó porque a una ex presidenta de la asociación Madres de la Plaza de Mayo, las damas que en la Argentina reclamaban contra la dictadura en defensa de los desaparecidos, la acusé de vieja hipócrita. Y lo era, creo que la organización se deshizo de ella. Tenía un nombre extraño. La llamé loba de la Plaza de Mayor, quien en la Argentina fingía enfrentar a una dictadura militarista pero que cuando iba a Cuba se le caían las medias ante el sádico tirano antillano disfrazado de militar, al que le adoraba cada pelo de la barba y por quien criticaba a las damas de blanco en la isla que protestaban por sus presos, sus detenidos y desaparecidos. No enfrentaba realmente la señora el autoritarismo militarista, las persecuciones, las prisiones llenas de gente que alzaban la voz, los asesinatos, lo que criticaba era que lo hiciera alguien a quien ella no apoyaba filosófica y políticamente. La dictadura militarista era mala en la Argentina pero era buena en Cuba y Venezuela porque se llamaban de izquierda. Y en ese entonces soltaba plata, la venezolana. El viejo vicio de tachar de monstruo a Augusto Pinochet, pero creer que el viejo tirano cubano, que mató diez veces más gente y su mandato duró décadas, era un viejito bueno porque era socialista.

   Pepe Mujica cae en las mismas con su pobre coartada intelectual. Que era horrible lo vivido en Uruguay, una dura dictadura militarista que hacía y deshacía, incluso con tribunales y policías, que casi sacó a un cuarto de la población del territorio, gente que llegó a todas partes buscando ayuda; pero que cuando esos mismos delitos los comete gente a fin a su manera de ver la vida, entonces no es malo y hay que defenderlo en cada foro internacional, especialmente si se reparte plata. Y si ya no se puede hacer nada por ellos, al menos si pedir que se les deje en paz y que sigan haciendo el daño que quieran. Y en eso, repito, no ve contradicción, ¿vejez, senilidad?, no, la izquierda lleva décadas en esa maña. Vamos a estar claro, a ese señor no tiene porqué dolerle nadie ni nada si no le sale, menos Venezuela más allá de lo que representaba como monedero y bastión de lo que puede ser el socialismo cuando se le deja hacer a su gusto, aunque termine en desastre. Y esa es toda la moralidad que cualquiera puede esperar de esa basura que se llama la izquierda, de la cual, afortunadamente, en latinoamérica se va saliendo, por la corrupción de Odebrecht, la cantidad de abusos y delitos cometidos por los gobiernos de la región y por las maneras indefendibles de Cuba, Nicaragua y Venezuela, a pesar de los saltos en el vacío que puedan considerar países como Colombia, el dado por México, o el paso atrás que pueda intentar, otra vez, la Argentina. El resto va de salida en todas partes.

   Hoy, en vista de las elecciones, Pepe Mujica no se atreve a contradecir a la gente en su país que piensa que los venezolanos que emigran ya hieden (uruguayos que asocian tal problema al régimen en Caracas), pura vagabundería declarativa que vale tanto como su moral acomodaticia; no daría nadie con dos dedos de frente tres centavos por ella, pero algo es algo. Por lo menos a los crápulas locales debe haberles molestado, obligándoles a decirse con resentimiento: Y tanta plata que les dimos al bendito Frente ese.

   Así paga el Diablo a la larga. Siempre. 

SALIDA CON REPARTO, ¿COMO SERA?

jueves, 11 de julio de 2019

VENEZUELA REPARTIDA

GUERRILLA EN VENEZUELA, ¡CULPA DE URIBE!

   Lamentablemente no sería la primera vez...
   Preocupa mucho nuestro destino como nación aquello en lo que puede terminar esta guerra loca que se tiene contra toda posibilidad de un entendimiento que le permita salir a Venezuela de esta pesadilla. Me refiero a lo interno, donde no parecemos saber dónde pisamos, ya que a lo externo todo el mundo ha dicho claramente que la salida para este conflicto tiene que ser negociada porque aquellos que podrían intentar otra alternativa, militar, han dicho que no lo harán. Una y otra vez, pero aquí, intencionadamente, se ha querido no escuchar ni entender, llegándose incluso a culpar a Juan Guaidó de que “no se hace la intervención militar porque él no quiere”. Estados Unidos, Europa y los países del Grupo de Lima han dicho que no apoyaran una intervención militar, no porque les de grima sino por el costo político para cada uno de ellos a puertas adentro de sus países. Que ellos o sus partidos pierdan el favor de su gente, y quien pida intervención yankee en el continente a eso se arriesga. Y no se van a arriesgar por gente insensata incapaz de ponerse de acuerdo para solucionar sus propios problemas. En eso tienen toda la razón. Pero la guerra sucia desatada por el llamado chavismo, dentro y fuera de la oposición, sigue en sus treces. Negados a cualquier tipo de acuerdo que desmonte esto. 
   Dentro del chavismo oficial porque hay quienes saben que de negociarse algo serán sus cabezas, embarrados hasta el cuello como están en delitos de narcotráfico, corrupción monda y lironda y los graves y terrible hechos de violación de derechos humanos, comenzando por el Fiscal de facto y varios miembros del Tribunal Supremo y muchos generales. A esos les aterra que se hable de acuerdo, ¿para dónde van a correr que no se les detenga y entregue a los tribunales internacionales? Pero dentro de la oposición, el chavismo no oficial, hay gente que no gana ni unas elecciones de condominio, que no llenan una calle, que son incapaces de hacer elegir a un concejal, de hecho a quien apoya se hunde, que consideran que la única vía para alcanzar el poder es mediante una conmoción interna, y si es aparatosa y con muchas muertes, de otros, mejor todavía. Como los caminos del entendimiento les estorba, o les asusta, unos y otros se dan las manos y en medio quedan los tontos útiles, aquellos que sirven para lograr el efecto deseado por las redes, como dijera hace más de cien años el señor Vladímir Ilich Uliánov.
   El problema actual es que no logra concretarse nada, que no se destranca el juego, ni para bien ni para mal. El gobierno no puede terminar de aplastar a sus rivales políticos porque estos cada vez son más, y el pueblo llano comienza a ver que lo que viene es hambre (lo de las cajas tiene a todos desesperados en urbanizaciones y barriadas), ni la oposición puede congregar a una multitud que se inmole frente a un ejército cobarde para sus obligaciones pero comprobadamente criminal en la represión a gente desarmada, fuera de los grupos violentos armados por el régimen para que actuaran como los camisas pardas de los fascistas del pasado. Con gritos no se frenan balas, y esa verdad universal que sabe el pueblo desde el 27 de febrero de 1989, que no entienden muchos políticos, es el techo que se alcanzará. Hay cosas que muchos no quieren ver, fuera de que el mundo dijo que no invadirá (que no es cosa de Guaidó, es que no lo harán); que nadie se va a lanzar contra las balas para que este o tal señora se siente en Miraflores mediante una revuelta, ni se confía en llamados a golpes de estado. 
   La gente miraba con simpatía a los golpistas del 4 de febrero, pero no salió Venezuela entera a apoyarles, ni el 27 de noviembre de ese mismo año, ni cuando Guaidó llamara hace poco. La gente está cansada de decírselos, pero no quieren escuchar. Es algo que está ahí, que se vivió, que se vio, pero de lo que no se aprende o se pretende que no se sabe para ver a quién se engaña. Y los laboratorios de guerra sucia para impedir un destranque del juego están moviéndose a toda mecha, porque han contado con éxitos previos. Aquí en Venezuela se dijo que nada se lograría con votos y organización, en unas elecciones para alcaldes, otras para gobernadores, que habrían teñido el mapa político de colores democráticos, justo cuando ya se había sacado al régimen del Parlamento con votos y organización. Se dijo que votos, organización y unidad no sacaban dictadores, aunque en España al franquismo y en Chile a los  militares se les derrotó con votos, unidad y organización. Se le dijo a los alumbrados que la única vía era una intervención externa, como pasara en Cuba, aunque en realidad Cuba nunca ha caído. O esperar una revuelta popular, que no se daría por razones citadas más arriba.
   ¿Cuál es el peligro real de todas estas necedades de gente sin pueblo ni seguidores como no sea la reunida a la sombra del soborno de una caja o la rabia irracional de querer que corten cabezas en lugar de ver libre a Venezuela primero?, que el mundo se canse de los escándalos de unos y otros, de la situación de oprobio en un continente que no ha conocido estos desastres humanitarios como si los ha vivido África, que se cansen de la migraciones y se llegue a un acuerdo entre Estados Unidos, Europa, Rusia y China. Un conciliábulo donde se pongan de acuerdo sobre cómo resolverlo... y qué sacarán a cambio para dejar que ocurra, como se repartieron el mundo al final de la Segunda Guerra Mundial. Que para eso la pelearon y la ganaron. Y que se negocie lo que somos y tenemos sin nosotros presentes, por necios y problemáticos, por ignorantes de lo que ha ocurrido ya en situaciones parecidas. Como cuando hace más de un siglo se discutió sin nosotros los límites de la Zona en Reclamación y nos jodieron, como se negoció la misma Zona hace poco y Guyana, con empresas gringas cubanas y brasileñas se pusieron de acuerdo y se repartieron esa vaina sin nosotros. Peor, ya que fuimos traicionados por Guyana, el CARICOM, Cuba y Brasil, aprovechando la demencia y estupidez del difunto Hugo Chávez Frías y la debilidad de una Fuerza Armada corrupta en manos de Nicolás Maduro Moros.
   Cuando hace un mes el Departamento de Estado norteamericano, frustrado, dijo que no había con quién conversar en Venezuela, todas las alarmas debieron sonar, como cuando se dijo que se reunirían funcionarios de ese país con rusos y chinos. Sin nosotros, para que la necedad no estorbara. El mundo puede ponerse de acuerdo para resolvernos este lío, especialmente las naciones que tienen cuentas por cobrarnos, como China y Rusia, sí, pero seguramente no nos gustará el resultado. Pero ese es el destino de la gente que no se prepara, que no aprende. Uno de nuestros grandes escritores, Elías Calixto Pompa, en un poema llamado “Estudia” terminaba con una frase que cito de memoria: Estudia, para que cuando grande no seas el juguete vulgar de las pasiones ni el sirviente servil de los tiranos.
   Nos hace falta, por lo menos, conocer nuestra propia historia. 

LA DESVERGÜENZA DE PEPE MUJICA


miércoles, 3 de julio de 2019

EL CHAVISMO DENTRO DE LA OPOSICION

GUERRILLA EN VENEZUELA, ¡CULPA DE URIBE!

   Contra la Mente Maestra parece que no hay chance...
   Me refiero aquí a una manera de pensar, sí, pero también de abierta colaboración. No todo el daño que se le hace al campo democrático desde “su propia casa” puede explicarse como codicia y estupidez, que mucho hay, la zanahoria de serás presidente o presidenta es muy tentadora para que alguien lerdo de luces la resista, pero también plata debe haber de por medio para mantener todos esos lobbys de comentaristas en las redes haciendo daño. Y en un caso y el otro, hay que reconocer la habilidad política de Nicolás Maduro Moros, aunque se arreche un gentío. Una inteligencia muy superior a la de quienes le han enfrentado, dentro y fuera del chavismo, aunque la gente se consuela de las derrotas propinadas por él llamándole burro, aunque ahí está, yendo para ocho años de mandato (dos ilegales), mientras dentro y fuera de su tolda todos los demás sólo trinan los dientes.
   Fue habilidad suya imponerse dentro del chavismo a la muerte de Hugo Chávez Frías, derrotando a Diosdado Cabello y al ala militarista del movimiento fascista, pero también a los extremosos que querían juicios populares por traición, intuyendo que más tarde que temprano eso diría su certificado de defunción: Cayó al ser juzgado por el pueblo. Pero donde ha demostrado ser un maestro de las maquinaciones, un Fu Manchú tercermundista, fue en la anulación y destrucción de sus rivales políticos en la tolda opuesta (unos en realidad, otros fingiéndose sus enemigos para hacerles el trabajo como verdaderos caballos de troya). Y eso es lo que no se le quiere reconocer, de una manera mezquina, me parece, lo que no se entiende ni se admite, por lo tanto no puede asimilarse el golpe, aprender y pasarse la hoja, así continuamos en cayendo en los mismos errores que ya le regalaron tres años adicionales a un régimen que debió colapsar a mediados de 2016. Y comienzo...
   Hay un sector dentro de la Oposición que es indudablemente valioso para el régimen porque le ha ayudado a sortear estos años difíciles de escasez de dinero porque todo se lo robaron y ahora ni China ni Rusia envían barcos con comida, de servicios públicos colapsando porque el chavismo no sirve ni para manejar una carretilla (fuera de que odian trabajar), y el robo de lo que debió irse en mantenimiento, reparaciones y modernizaciones, cayendo así el servicio eléctrico, el agua, el gas, la gasolina (hablan de bloqueo cuando producimos petróleo, tenemos refinerías y antes le vendíamos combustible a los gringos), y los alimentos. Son desconocidos por un mundo que deploró el golpe de estado dado contra la decisión electoral del país en diciembre de 2015, denunciado luego por Luisa Ortega Díaz cuando viera la luz camino a Damasco ella también, y el país mismo es un hervidero de rabias, frustraciones, resentimientos y odio visceral contra una gente que los tiene muriéndose de hambre, de enfermedades controladas hace sesenta años y que obliga a los jóvenes a partir a futuros inciertos en países donde ahora no son bien recibidos. Ese caldo de cultivo propicio para un desconocimiento general, para una gran movilización, Nicolás Maduro Moros lo conjuró haciendo que los opositores se despedazaran entre ellos, lucha en la cual se llegaron a aberraciones que sinceramente no entiendo cómo tantos pueden ignorarlas y aún fingir que no lo notan.
   La rabia del Gobierno cuando fue derrotado en diciembre de 2015 por una dirigencia que logró la hazaña de movilizar a todo el país en una meta, quitarles el Parlamento para reiniciar la democracia, tarea donde les acompañaron (gracias a la habilidad de esa directiva), opositores de toda la vida y hasta chavistas que seguían con su corazoncito puesto con el muerto pero veían que con Nicolás Maduro Moros y Diosdado Cabello no había vida, que los llevaban a comer mierda, con el perdón de la expresión, y que toda promesa a futuro era de mucha más mierda, hizo que estos se movilizaran contra el régimen. Cosa que les hizo estallar de rabia, especialmente cuando iban a zonas otroras revolucionarias donde las doñitas salían de sus casas a cacerolearlos. Ante ese repudió que fue patente en 2015 e inicios del 2016, Nicolás Maduro Moros, seguramente asesorado por la inteligencia cubana, que ya se los había hecho a su isla a la caída del bloque soviético, ponerlos a pelear inútilmente entre sí lo mejor era que Fidel Castro se largara con su gente y sus reales dejando la isla libre y los que gritaban que no, que o se le detenía y juzgaba o mejor que se quedara (muchos de ellos estaban ya afuera), y Fidel, dividiéndolos, poniéndolos a pelear entre ellos, gobernó casi treinta años más, muriendo en su cama y heredando a su gente el título. Seguro que esa gente le asesoró, pero, repito, inteligencia, habilidad sobre habilidad, Nicolás Maduro Moros resultó muy por encima de los patéticos señores y especialmente señoras que le rivalizaban en el liderazgo del país, en este caso en el ala contraria.
   Lo primero que hizo fue decirle al resto de los políticos inútiles dentro de la Mesa de la Unidad Democrática que tenían que salir de la dirección que le había derrotado en las parlamentarias porque “nosotros ya caímos, tenemos las maletas en la puerta” y que si no se apuraban a descabezar esa directiva el país nombraría presidente al pelón aquel. La campaña contra una directiva sensata que nos llevó al triunfo fue inmediata, dentro de los medios que manejaba el régimen, como era natural, pero también del otro lado. Voces que se auto denominaban de oposición radical (que nada aportaron para esa unidad que derrotó al régimen), hicieron lo que pudieron por sacarle, quitándoles a ese peligroso enemigo de encima al régimen, a esa gente que si coordinaba y manejaba al país. Mientras pasaba, mientras el Gobierno celebraba la derrota de la Oposición, con las manos en la cabeza me preguntaba si era que nos habíamos vuelto idiotas; aunque debía reconocer la habilidad de Maduro Moros. Fue la Oposición la que salió de aquella directiva porque le era peligrosa al régimen. ¿Por qué se hizo, por qué debíamos hacerle el trabajo?, misterio. Y como de eso no se habló ni se aprendió, hoy continuamos en las mismas.

   Luego, con los políticos chimbos fuimos a unas elecciones ya divididos, porque el voto no servía gritaba el ala chavista dentro de nuestras filas, aunque con el voto, organización y metas únicas habíamos recuperado el Parlamento unos meses antes (ya para ese entonces los ataques contra esos diputados era grande, porque un ala aún más radical del chavismo en la oposición había comenzado abiertamente con la guerra sucia por las redes y medios de comunicación). Así se fue a unas elecciones convencidos de que no serviría de nada teñir el mapa político del país de colores democráticos, que el mundo viera que el chavismo no ganaba en ninguna parte, como cuando en las parlamentarias venite de las veintidós parroquias caraqueñas les dijeron que NO a este Gobierno. No, hasta de eso había que olvidarse, ¿derrotarles otra vez con organización?, por Dios, no, eso sería hacer quedar mal a la revolución y a Maduro Moros, por lo tanto la gente que sigue a la Oposición no debe hacer eso. Y se les oyó y se les creyó. Nicolás Maduro Moros decía que para tumbarlo lo mejor era no participar, decirle a la gente que se fuera para sus casas, que no escuchara a fulano ni a zutano cuando llamara a pelear en tal o cual plaza porque ese era un sucio traidor colaboracionista. Pelear por las plazas era malo, entregarse sin pelear, como aseguraba Miraflores, era lo sensato. Y esa idea idiota se compró.
   El mundo que vio la votación alcanzada en las parlamentarias luego presenció que el Gobierno nos ganaba porque no participamos (¿por miedo a ser minoría otra vez y como no somos demócrata así no jugamos?, cualquiera tenía el derecho a pensarlo y a desentenderse de nuestra suerte). El éxito de Nicolás Maduro Moros fue rotundo y total, no sólo el país se tiñó de rojo, desalentando a los millones de personas que votaron en contra de ellos en 2015, sino que se vio que los políticos de oposición que sacaron a la directiva anterior, especialmente al pelón, no sólo no lograron llevar al país a las urnas, es que ni siquiera pudieron llevar a sus propios testigos y asegurar las actas. Así de grande fue nuestra derrota, así de increíble fue el éxito de Nicolás Maduro Moros, quien habría celebrado aún más si Venezuela no estuviera tan arruinada y llena de problemas.
   Y aquí, aún antes de esas elecciones que retrataron la destrucción en marcha de lo que había sido la Unidad, a manos de quienes se suponen lideraban el movimiento, se sumaba la otra estrategia chavista, infiltrar chavismo directo en la Oposición. Dentro de la unidad había una señora que no lograba imponer sus puntos de vista, que chocaban abiertamente con los de la gente que había logrado el monumental éxito de las parlamentarias, que apoyó gente por fuera de esa unidad, contribuyendo a que se perdieran escaños, porque no gana, porque no convoca a nadie fuera de la redes (miles en contra de millones que la ignoran), y se le convenció de que para brillar e imponer ideas la Unidad debía desaparecer. Se hizo, pero siguió sin brillar porque el país no confía en ella. Por eso se le dijo que la mejor manera de ganar en un país sin base política, sin seguidores, sin gente apoyando sus ideas era destruyendo a todo los demás, partidos y líderes de oposición, que organizadamente estuvieran por encima de ella en las preferencias. Y se montó un laboratorio de guerra sucia como llevaba rato que no se veía, desde los tiempos de Carlos Andrés Pérez, sustentado en necedad de buena parte de la población en las redes (si es que fue algo inocente y no parte del mismo proyecto diabólico de Nicolás Maduro Moros de usarlos para hacer daño), que acabó con reputaciones de manera abiertamente falaz.
   Porque la meta del régimen y de esta parte de la oposición (el chavismo de oposición) era destruir a los líderes adecos y apartar al pueblo adeco de la lucha, hacer lo mismo con COPEI y lo que queda de su gente en pueblos y estados, igual con Primero Justicia. Aunque era ir en contra de nosotros mismos, dividiendo nuestras fuerzas mientras ellos continuaban unidos, la idea era acabar con Henry Ramos Allup, con Julio Borges, con Capriles, con cualquiera que la aventajara en las encuestas. Al principio usaban la imagen del Leopoldo López abandonado en una celda durante años, pero cuando este logra imponer a Juan Guaidó, y tiene la posibilidad de salir y liderar, la campaña contra él es inmediata y feroz, que si había llegado a acuerdos, que si había traicionando a este o aquel. Era una cosa burda, asquerosa, pero efectiva. Una campaña empleada afuera y que todavía continúa.
   Recuerdo el caso de Carlos Ocariz en Miranda, cuando luchaba por la gobernación, por un lado el régimen le atacaba en su vida familiar, porque era popular en la zona, por el otro, el chavismo dentro de la oposición lanzó la campaña de que había traicionado a Óscar Pérez, aunque la familia de este, y allegados reales nunca sostuvieron tal idea. Se dijo de todo, la gente parecía histérica repitiendo necedades en las redes. Nicolás Maduro Moros sonreía. El país real, ese que si da la cara en las marchas y protestas, que es herido y detenido, que va y se concentra en la siguiente marcha y todavía va y vota, cansado de toda esa basura (porque ¿cómo saber si no era cierto si la señora esa y su gente lo sostenían y ella no parecía chavista?), sencillamente se quedó en sus casas, desentendiéndose de todos, como pretendía desde el principio ese maquiavelo sudaca llamado Nicolás Maduro Moros, coronando otro éxito político... qué son los únicos que logra.
   Y vamos con ejemplos más recientes...
   Cuando el mundo se horrorizó por el video del diputado Juan Requesen, torturado y humillado, levantándose voces de protestas y condena, el chavismo dentro de la oposición respondió con gritos de que desde Colombia Julio Borges y Primero Justicia ya habían pactado con el Gobierno para que le liberaran. Un invento de cabo a rabo, otra cochina mentira regada por ese laboratorio de guerra sucia, por ese lobby que nadie sabe quién paga. ¡Y qué no expresaron los histéricos en las redes!, porque nada que sea para destruirnos se debe dejar pasar liso, o combatirlo, hay que alimentarlo y sacarlo de toda proporción porque Nicolás Maduro Moros, muerto de risa, nos dice que eso le hace daño.
   Cuando detienen a los bolichicos del régimen y comienzan las denuncias de robo del patrimonio de más de cinco mil millones de dólares a manos de un sólo sujeto, que había sido edecán del difunto Hugo Chávez Frías, cuando el país se desayunaba con la noticia en medio de la ruina y el hambre porque no habían dejado ni medio dólar para que chinos y rusos mandaran barcos con comida (ya no quieren fiar), viendo al régimen con el agua del escándalo al cuello, en seguida la oposición chavista contraatacó con el cuento de que los hijos de Henry Ramos Allup tenían las manos pilladas en no se sabía que negocio con el Gobierno. Eso se dijo hasta en RCR, un payaso gritón a las cuatro o cinco de la tarde, que rugía que él tenía las pruebas en las manos, que a los adecos debían echados de la pelea; Patricia Poleo miró el asunto con desconfianza pero también lo dijo, igual Nitu Pérez Osuna, a quien uno jamás habría imaginado metida en esas canalladas. Era una verdadera olla de grillos, gritando y gritando para que no se escuchara lo de los bolichicos y el monumental robo que el chavismo hizo a la nación. Soltaron sapos y culebras contra la Oposición que continuaba dando la pelea dentro de Venezuela, contra Ramos Allup en particular, contra los adecos en general, porque había que destruirles y desviar la atención del megarrobo. Esa noche Nicolás Maduro Moros debió dormir como un bendito, al menos más relajado. Y si es un caballero, que ninguno de nosotros lo cree, debió enviarle una canasta con naranjas a la reina de la guerra sucia por todos los favores recibidos. Por cierto, los hijos del sujeto ese no estaban metidos en los negocios, parte que la recua de gritones estos no se tomó la molestia de aclarar, y aún hoy en día, los que no pierden pista enviada desde Miraflores, sigan repitiendo la especie. Parte del daño real del chavismo en la oposición.
   Que todo el país pusiera sus esperanzas en Juan Guaidó, quien hablaba de ir todos juntos para salir de esto fue respondido con una brutal campaña de la guerra sucia que le “exigía” alejar a los adecos, copeyanos y a la gente de Primero Justicia de la lucha, que les condenara y se apartara de todos ellos, porque debilitándose, cercándose con ellos que para nada práctico sirven, sin gente que marche, grite o vote “sí que se le haría daño al régimen”... de alguna manera en una realidad paralela. Y esta especie la repitieron hasta la saciedad los tarifados en la campaña, siendo secundados, he ahí lo grave, por mucha gente en las redes. Que proporcionalmente son pocos y en verdad influyen muy poco, tampoco son muy activos, ninguno se movió para salvar a Óscar Pérez, ni se les vio en las calles cuando Guaidó pisó el peine de llamar a los militares, pero si hacen bastante ruido, uno que convence a la gente en la Charneca, Cotiza y El Valle que no vale la pena unir al país alrededor de un líder tal para salir y exigir un cambio. Y en Miraflores no podrían estar más felices.
   Que el régimen finalmente se viera obligado a aceptar una supervisión de una comisión de Derechos Humanos aunque se había negado toda la vida a ello, que tuviera que tragar grueso cuando las conclusiones llegaron allá y que no pudiera evitar una segunda visita, esta vez de la misma Secretaria del ente, la tristemente célebre Michelle Bachelet, sabiendo que no podrían silenciar lo contundente del resultado, el chavismo dentro de la oposición salió de puros salidos a ayudarle a capear el momento. Como la cosa podía ser grave porque no es lo mismo escuchar a un hablador de paja delirando sobre un pueblo unido alrededor de un amado líder que sufre enfrentando agresiones imperiales, que ver la miseria, la rabia y la violencia ejercida contra gente humilde que simplemente se niega a morirse de hambre o por enfermedades (los muy tercos), que carecen de todo, incluso de una justicia real, era demasiado. Había que salvar la imagen del régimen, la cara de Nicolás Maduro Moros. Dicen las malas lenguas que el régimen ni siquiera se movilizó en este caso, que fue la reina de la guerra sucia y su gente los que regaron la especie de que la gente de Juan Guaidó se robó una palta de una verbena en Colombia. Y todo lo demás fue silenciado, ¡ese era el gran escándalo!

   Claro, también se refritaron comentarios de la Bachelet de hace meses para hacer ver que eran de ahora, las mentiras fabricadas por estos laboratorios, pero al final el régimen ni siquiera necesitó de eso. El chavismo dentro de la oposición se encargó de hacerlo, todavía delirando unos con que eso los llevará finalmente al poder (como la guerrilla colombiana creía que poniendo bombas, matando gente y secuestrando iban a convencer a los colombianos de que con ellos llegaría la paz, el progreso y la felicidad), otros pagados específicamente para ello. Y, repito, hay que quitarse el sombrero ante esa inteligencia muy por encima de estos mentecatos, Nicolás Maduro Moros, quien convenció a buena parte de la oposición que la única esperanza es que sea él quien siga al frente de todo. Que él no es el problema.
   No, no se puede quejar Nicolás Maduro Moros de sus aliados dentro de la oposición. Cada vez que se ha visto en problemas, cada vez que ha necesitado sortear un temporal, ellos han respondido con entusiasmo, con afán, con ruindad. Lo lamentable es que el daño nos lo hacen a nosotros, nos lo hacemos nosotros. Y todavía ni se entiende, no se quiere aceptar y no parece que vaya a cambiar, agravado por el hecho de que Estados Unidos, los países de la región y Europa ya se les han cansado las lenguas de decir que invasión militar no habrá. De lo que también, los señores de la guerra sucia, responsabilizan a Juan Guaidó. Un mundo de locuras. Jamás entenderé por qué tuvimos que hacer lo que Nicolás Maduro Moros nos dijo que hiciéramos cuando debimos sospechar que buscaba atornillarse en el poder. Nunca lo entenderé.
   Me preguntó con qué saldrá la mafia de la guerra sucia ahora que estalla este nuevo escándalo por el militar asesinado. O los tres capos de las drogas “rescatados” de una prisión de mínima seguridad, mientras alguien que protesta con una pancarta en una acera lo encierran en La Tumba. Esas denuncias han sido graves, mucho, así que ya debe estar por estrenarse el nuevo escándalo fabricado dentro de la Oposición, made in "oposición". Pendientes. 

VENEZUELA REPARTIDA