Mostrando las entradas con la etiqueta A LA ORILLA DEL MAR.... Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta A LA ORILLA DEL MAR.... Mostrar todas las entradas

jueves, 24 de octubre de 2019

RECUERDOS VACACIONALES DE PROFES CACHONDOS

ECOS SANTOS

   -Hey, ¿no eres el maestro de mis hijos? ¿Eres marica? ¿No? ¿Seguro? No me has quitado los ojos de encima y se nota que babeas un poco. -sonríe echón.- Bueno, se entiende, me veo del carajo con este bikini caliente, ¿no? Si, no puedes quitar tus ojos de mi paquete... -y descruzando una mano se lo soba con los dedos sobre la naranja y brillante tela, atrapando su ansiosa mirada.- ¿Seguro que no eres un maricón chupa vergas, de esos que se monta de culo sobre una y no la suelta hasta que la deja seca? Okay, te creo... Oye, ¿no quieres que te convierta en uno? Si, tengo mujer e hijos, también amiguitas cachondas y una que otra querida, pero siempre ando un tanto excitado. Notar el cómo me la miras, con hambre y ganas, me pone maluco. Seguro que quieres verla tiesa, olerla, rozarte la cara con ella, chuparla, dejarla cubierta de saliva. -medio ríe, ronco, seguro de sí.- Amigo, si te la entierro por el culo creo que descubrirás todo un mundo nuevo, uno donde cada junta de padres en el Preescolar terminará contigo becerreando dos trancas a la vez y otra bien metida en tu agujero hasta las metras. ¿Andas solo? ¿Por qué no vamos a los vestuarios?
   -Si, este carajo fue mi profesor de Lenguaje en la nocturna, nunca lo hubiera imaginado, pero con tanto salivar viéndome ahora... Bien, sé cómo tratarlos. -indolente, agresivo, le mira y el otro se atraganta y jadea.- Eres una pequeña putica traviesa de la arena, ¿verdad? Imagino que llevas rato buscando a un macho que te mire, que demuestre algún pequeño interés... -ríe burlón.- Qué patético eres. ¿Por qué no busca una loción y me la aplica con una mirada de adoración donde todo el que vea adivine que es mi marica? -baja la voz.- Hágalo, profe, y le prometo que usando este bañador, en su casa, me lo montaré en las piernas y azotaré su trasero con una regla... Luego se lo lleno de caliente y dura verga.
   Un profesor sabe, reconoce las señales, por lo que sonríe algo burlón reparando en el joven y ebrio marinerito al cual viera una hora antes tomando caña con los amigos en el interior de la fonda y con el cual cruzara una mirada. “¿Qué, chico, buscando a un hombre que te enseñe una lección en los urinarios?”, le pregunta todo crudo, directo y soez. Este enrojece aún más, gruñendo un despectivo “¡marica!”, frunciendo el ceño, queriendo verse molesto, pero perturbado por las palabras y también la tanga donde algo se agitaba, endurecía y crecía atrapando su mirada, resecándole los labios, por lo que se pasa la lengua por ellos. La sonrisa del hombre le indica que no le engaña: “Vamos, sabes que quieres”. Y tiene las bolas de bajar una mano y apretarse el paquete; “si vas a embarcar quién sabe cuánto tiempo tendrás que negarte un güevo, así que aprovecha”, baja la voz, toda burlona, “tengo las bolas bien llenas de leche caliente”.

viernes, 19 de julio de 2019

UN FIN DE SEMANA CUALQUIERA...

ECOS SANTOS

   No hay nada que guste y excite más que ver a uno de esos tíos lindos con uno de esos hilos dentales bien metidos en un culo joven, firme y desafiante, que lo baila acostado de panza sobre la arena. Fácilmente puedes imaginarte que muchos han apartado esa o mil tiritas como esa y enterrado sus vergas en el ansiosos agujero caliente, haciéndole chillar con una dulce mueca. Dejándoselo rebosado de esperma. Joder, esa idea te caliente y se te nota. Lo sabes porque te mira, te ha detectado con su radar busca-vergas y comienza un sube y baja de su trasero. ¿Te incita en especial o su mariconeidad se activó y ya sueña con un güevo cualquiera? No lo sabes, tan sólo piensas cómo deshacerte de tu novia y llevártelo hacia los vestuarios por un buen rato...
   Oye risitas, incluso de los amigos con quienes bajó a pasar ese día en la arena, entre las tibias aguas de la playa, rodeado de cuerpos semi desnudos, sintiéndose sobre sí las miradas. Divertidas de las chicas, aparentemente burlonas de los chicos, pero sabe que estos también ocultan una intención ardiente. Sabe que esos machitos se imaginan sorprendiéndole en los urinarios de los vestuarios, meando, llegándole por detrás, sacándoselas y metiéndosela sin más, preguntándole al tenerle bien enchufado: “¿Esto era lo que buscabas, princesa?”. Lo sabe, todo él respira agitación mientras va a los baños, sabiendo que un chico le sigue a partir de ahí, hecha ya la conexión...
   Joder, quince años era una edad de mierda para soñar con machos e ir para la playa, desafiando a sus padres vistiendo tangas, aunque nada tan escandaloso como las de sus hermanas. Y ver llegar a ese tío recio en un bikini negro tradicional, inclinándose buscando un destapador, mostrando las nalgas, la negra tela abrazándole y medio hundiéndose rico en la raja del culo, las bolas contenidas abajo, destacándose de manera impresionante, como el tolete cuando se vuelve y le grita a la mujer por el “maldito destapador” que no aparece, antes de regresar y buscar otra vez, inclinándose más, dejándole casi desmayado en la arena, de puras calenturas. Todo ese material atesorado para soñar esa noche en su cama, en una solitaria paja. Especialmente ese momento, que le asusta y emociona, cuando el tío se vuelve sobre un hombro, seguramente sabiéndose observado y deseado, como “tocado”, sus ojos encontrándose, con cierta burla paternalista brillando en ellos, antes de volver con la esposa. El tolete más definido, prometiendo horas de pasión desenfrenada a quien estuviera en su cama. Joder... ya quiere tener dieciocho y asegurarse, con una sonrisa que promete mamadas, que uno de esos tipos le seguirá a un lugar tranquilo y solitario. 

RECUERDOS VACACIONALES DE PROFES CACHONDOS

miércoles, 24 de abril de 2019

ECOS SANTOS

   El veterano capitán sabe balancear su vida en días de asuetos como esos, mire por donde se le mire; manda y grita como ogro en alta mar, se vuelve obsequiosa y ardiente zorra de los muchachos en tierra firme. Con sus pantaleticas sabe cómo animarlos a actuar. Estos pasarían una o dos veces, riendo entre ellos, señalándole, él se volverá y les agitaré el trasero, y pronto estará gritando con el coño abierto. Nada superaba el sexo en los lugares apartados y públicos, como los vestuarios en la playa. Alguien siempre acercándose y riendo, oyendo sin entrar a veces, preguntando si es que le estaban dando duro a una puta. ¿Momentos incómodos?, claro, como cuando le pillaba en una de esas alguien de la flota; estos nunca terminaban de compaginar que quien les gritaba e insultaba de día, molestándoles con lo del respeto y la disciplina, era quien luego podía llorarles por pollas en las noches en su camarotes. Pero aprendían.
   Siempre se ve una escena de estas en la arena cuando las familias pasean; el atrevido y fogoso yerno que se la monta al suegro, quien grita y ríe sintiéndose presionado, notando en el cogote el calor de la joven verga, cierto olorcillo medio mareándole aunque el carrizo saliera del agua. Los juegos de “¿quiere chupármela, suegro?”, entre risas algo censuradoras del resto de la familia, pero el chico, con los ojos brillantes, seguía empujándola más y más. Cuando ya hay confianza, pero confianza de tiempo, entre las olas es fácil adivinar al viejo metiéndole mano en el bañador haciéndole una paja... algo que ayude al más joven a aguantar hasta que se la monte en casa.
   No necesitaba explicarse, decir nada, tampoco ofrecer más de lo que ya hacía. Ante el hermoso cuadro de la tarde, con las olas y las rocas, el sujeto espera por los muchachos que por ahí pasean sabiendo que a veces se encuentra a un tipo como él, necesitado de un momento especial, de calidad viril lejos de la familia. Un tío con un agujero hambriento siempre presto a ser llenado de güevo. Era común darse una vueltica por ahí y verle emocionado, ojos cerrados, rostro alzado, parte de la tanga apartada siendo duramente enculado allí. Pero, ¿quién se mete?, cada cual necesita de un tiempo para sí.

NOTA: Imágenes de Instagram y Facebook, sujetos reales; que no todo pueden ser guapos y bien acomodados modelos. Esos tipos odiosos... 

UN FIN DE SEMANA CUALQUIERA...