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lunes, 2 de septiembre de 2019

VENEZUELA, LO QUE NO DEJA DORMIR A TANTOS...

EL JUEGO DE TRONOS VENEZOLANO

   Una realidad que asusta a muchos.
   Que le quita al sueño no sólo a la subregión, y aún más allá donde llega una diáspora que se acerca a los cinco millones y que con la última escalada de la hiperinflación de esta semana, fenómeno que se anunció hace más de dieciocho años si se continuaba por el mismo camino y que ahora parece sorprender a unos y gritar bloqueo a otros, la marea de quienes se irán de esta tierra por la que nadie quiere ponerse de acuerdo para luchar por ella será aún mayor. Por mucho que se quejen en las caribeñas islas cabronas del chavismo, el Brasil, el Ecuador y uno que otro ex bastión del chavismo que tantos delitos callaron y taparearon por unas cuantas valijas en efectivo o sobornos en forma de petróleo.
 
   El problema es para Estados Unidos, ellos que dejaron todo correr para abaratar un país arruinado por quienes decían dirigirlo (creando, otra vez, al enemigo), y para los factores internos que se pelean los pedazos del país, dentro del agonizante régimen como en la acera opuesta. Oposición donde una parte quiere salir del autoritarismo y de la pesadilla como sea, aún dejando que se vayan con sus botines, y otros que dicen que no, que nada puede cambiar hasta que ellos tengan la seguridad de que llenarán el espacio, y que si eso no es así es mejor que no pase nada. A unos y otros les preocupa las noticias que han ido llegando, tan inquietantes que el régimen le ordenó al chavismo dentro de la oposición que revivieran el rumor de unos hijos de Henry Ramos Allup, supuestamente metidos en negocios con el régimen, otra vez, aunque no prueben nada. Que la discusión guiada desde Miraflores silencie el desastre de una posible negociación entre Diosdado Cabello y los gringos que destranque el juego y le permita a unos escapar con sus reales y a los otros liquidar un asunto que puede estallarles en las caras. Agravado por la certeza, para comenzar, de la revitalización de la narcoguerrilla colombiana en este aliviadero en el cual convirtieron a Venezuela estos traidores.
   Por eso me llama la atención un artículo escrito por Francisco Poleo, en ZETA, la otrora revista semanal de análisis y política, hoy un medio digital, pero sobreviviente a la feroz persecución del régimen autocrático en Caracas y a los no menos fuertes del llamado chavismo dentro de la oposición afuera. Veamos...
...
Transición negociada en Venezuela es la pesadilla de quienes no tienen votos
El hecho de que solo mínimos detalles se hayan filtrado al público sobre el rumbo de las negociaciones en Barbados para dirimir el conflicto venezolano indica que hay esperanzas de que lleguen a buen puerto: unas elecciones presidenciales libres. En esta misma tribuna hemos señalado lo difícil de que esa intermediación liderada por Noruega tenga un final feliz debido a los múltiples intereses en juego. Pero difícil no es imposible y el centro moderado de ambos lados es el que se está imponiendo.
También en esta tribuna hemos señalado a Diosdado Cabello como la gran piedra de tranca de una transición democrática. Sus nexos con el Cartel de Los Soles, el grupo de generales venezolanos presuntamente involucrados en el narcotráfico, lo hacen una pieza fundamental para EE.UU., que ya ha dicho que levantará sanciones contra todo el mundo menos contra aquellos que hayan traficado drogas. Por eso, por ejemplo, piden a España la extradición del general Hugo Carvajal a pesar de que éste fue de los primeros en respaldar a Guaidó.
Sin embargo, no sería raro que EE.UU. negociara con Cabello. Es la naturaleza estadounidense hacerlo a cambio de un botín mayor, y qué mayor botín que la reactivación de Venezuela como motor económico cuando se avecina una recesión en año electoral. Eso sin contar con un hecho de carácter fundamental para Washington: la desactivación de la ruta de la droga más importante de América y del santuario para grupos terroristas ligados al fundamentalismo islámico.
Fuentes muy cercanas a Cabello nos indican que ya hubo un acercamiento con Washington en 2017, sin aclarar si hubo acuerdo o no. No se debe olvidar que Diosdado era el hombre de EE.UU. en el chavismo a comienzos de los 2000. Chávez lo sabía y por eso siempre mostró, públicamente, su desprecio por él. Nunca lo quiso en posiciones de poder político. Aconsejado por Fidel Castro, el fallecido ex presidente lo entretuvo colocándolo en el centro de los grandes contratos económicos y empujándolo hacia el negocio de la droga, puntada final para enemistarlo con los estadounidenses. Luego, a la hora de la verdad, el sucesor designado fue Maduro.
Lo cierto es que un pez gordo debe ser sacrificado antes las masas del Coliseo. EE.UU. puede haber decidido que ese “cabeza de turco” sea Tarek El Aissami, el poderoso jefe chavista a quien Maduro infló económicamente al llegar al poder para contrarrestar a Cabello. El descendiente de sirios  es el nuevo integrante de la lista de los más buscados por las agencias del gobierno estadounidense. Los presuntos nexos de este personaje con Hezbollah y el fundamentalismo islámico lo ponen en la mira de Washington, pero realmente de quien siempre ha sido un objetivo es de Israel. Para desgracia de El Aissami, la CIA negocia, pero el Mossad no. Tras la inclusión de El Aissami entre los más buscados por EE.UU., Cabello, por primera vez, apoyó públicamente las negociaciones con Guaidó y la Asamblea Nacional. ¿Coincidencias? En la política hay pocas.
Todos los pasos que se van dando tienen su sentido dentro de las negociaciones, incluyendo la reinserción de Venezuela en el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR). Aunque algunos sectores del radicalismo opositor a Maduro señalen que este paso es para remover por la fuerza al dictador, lo cierto es que es para garantizar la asistencia humanitaria post-madurismo. No olvidemos que Venezuela es un territorio ocupado por paramilitares, guerrilleros, mafias y bandas criminales que abarcan más de un estado del país. Las menguadas Fuerzas Armadas venezolanas no pueden solas con ese caos, que actualmente no está desatado gracias a un precario acuerdo tácito entre el régimen de Maduro y esos grupos violentos, algo impensable en un eventual gobierno democrático. Que se abra esa Caja de Pandora, desatando un escenario a lo Libia o Siria, es a lo que temen los aliados de Guaidó, por lo que la reinserción en el TIAR era un paso fundamental.
Como van las cosas, no es descabellado pensar en unas elecciones presidenciales libres en Venezuela para el 2020, sin Maduro en la presidencia pero quizás sin Guaidó también, lo cual no quiere decir que no puedan ser candidatos. El régimen de facto ya acepta que haya unas elecciones con nuevas autoridades electorales, pero con el dictador en el poder y previo levantamiento de sanciones. Los únicos con interés en que no haya una solución electoral en Venezuela son quienes no tienen los votos, que son los extremos de ambos bandos. En una confluencia de intereses que ya es habitual, desde los flancos, uno rojo y otro azul turquesa, enfilan sin pudor los cañones contra Guaidó. En ese sentido, ahora van contra Leopoldo López, aprovechando cualquier cabo suelto de quien lleva ya veinte años en política y cuenta con una familia muy activa en distintos escenarios. Es un problema a atender por el bien del final feliz que aspiramos los demócratas: la transición a la democracia.
...
   Suena demasiado bonito, ¿verdad? Hay no sólo política en esto (y los gringos no parecen muy duchos en eso), sino sentido común en lo urgente (salir de una gente que no deja que la situación mejores ni siquiera un poco), pero por otro lado hay quienes quieren horcas en las plazas, guillotinas desde cuyas bases puedan pontificar sobre sus logros que les hace merecedores de la corona. Y eso no va a pasar, no mientras sea electoralmente que a los venezolanos les dejen elegir a sus dirigentes. No hemos demostrado mucho sentido común en ello, ¿pero qué país en la subregión puede decir que si?... Pero sí dejamos claro a quién no queremos por las banderas que usó y el daño que hizo alargando esta agonía.

sábado, 24 de agosto de 2019

UN REVOLUCIONARIO EN MANHATTAN

EL JUEGO DE TRONOS VENEZOLANO

   No, no tiene nada de raro...
 
   No hay quien ame más la buena vida, los privilegios y la plata que un revolucionario que administra la miseria ajena. Es como una constante matemática. Este comentario es de un amigo que lo subió en Facebook, aunque parezca mío. Definitivamente es que a la larga uno nota que escoge a los amigos o porque son diametralmente opuestos a uno y el contraste resulta atractivo y hasta fascinante, o porque son como nosotros. Parece que los míos los elegí por parecidos.
 
   Bien, su comentario...
¿DIOSDADO EN EL IMPERIO? ¿DE SACO, SOMBRERO Y BUFANDA PASEÁNDOSE POR LA GRAN MANZANA? ¿No será una trampa para echarle el guante como los trucos que se inventan ellos aquí para secuestrar a los familiares de los perseguidos políticos, pero en este caso con base por la investigación aquella? Él da muchas declaraciones, como que va a hablarles torcido, nada de "si'ñor", pero aquí nada se sabía, comenzando por Maduro, hasta que gente como Chuo dio la noticia por la mañana y el Nicolás, esmachetado después del apagón salió a decir que era cierto pero que él ya estaba en la jugada. Y lo dijo con esa frente sudada. ¿Hummm? Cuesta creerles, ¡dicen tantas mentiras!
 
No deja de ser curioso, ¿no estaba negociando Nicolás Maduro a Diosdado y su logia? ¿Lo va a negociar ahora Diosdado? Así de mal deben andar las cosas. Bueno, se les ve en las caras cada vez que arman un circo para inaugurar un puesto de empanadas como obra de trabajo nacional. Sabiendo todo el mundo que cuando mucho funcionará una semana. ¡Y no les da pena! Y no es tan extraño que uno u otro quiera sobrevivir al desastre que viene; sin comida, ni medicinas, sin gas, fallando todos los días la electricidad es sólo cuestión de tiempo para que la gente termine arrechándose de verdad, cercándolos y aplicándoles la justicia popular por traidores. Y gordos como están no van a llegar lejos, ni siquiera en lo plano. La ayuda que el chavismo en la oposición les presta, impidiendo cualquier tipo de unidad en la lucha, terminará agotándose.
 
Y esos chinos y rusos son pura pérdida, fuera de hablar paja no mandan medicinas, ni comida ni plata. Eso pasa cuando uno pierde el crédito por maula como le pasó a la revolución de marras. Fíjate tú, la gente de Trump se reúne con Diosdado... como que la vaina si será negociación, como se comenzó a trabajar en el 2015 y se perdió el esfuerzo en estos años por creer idioteces. Menos mal que alguien hace algo, así sea afuera, a Guaidó se le va el tiempo defendiéndose de la reina de la guerra sucia, porque esperar setenta años como los cubanos a que esto “reviente” no lo aguanta nadie. Y menos porque en Cuba no ha estallado un carajo. Allí sigue.
......
 
   La verdad es que ni pelotas le había parado a la noticia, con lo de los incendios a nivel mundial ya cuesta interesarse en otra cosa, pero esto tiene su pega. Y si mañana sale corriendo Nicolás Maduro Moros y su gente a pedir que se reanuden las conversaciones se sabrá que si, que a alguien se negociaba bajo la mesa.

jueves, 30 de mayo de 2019

RELATOS DE VIAJEROS...

EL JUEGO DE TRONOS VENEZOLANO

   Así llamó Carl Sagan a la era de las sondas espaciales..
   Como ando sin oficio en la oficina, pero debo ir y no dejarme pillar, mucho, viendo películas o series, tengo tiempo y disposición para leer todo lo que cae en mis manos. Y pasó con un folletín de los Testigos de Jehová, la revista “¡Despertad!”, de los cuales llegan muchos. Y en verdad la gente los lee. Cuentan con temas interesantes si no se va con la predisposición de que cada palabra es un sermón (hay gente que se ahoga efectivamente en un vaso de agua). Al menos me lo pareció este artículo que trataba de un viajante en el siglo XIV que llegó a lugares fascinantes. Aunque también perdió algunos momentos valiosos por esa sed de aventuras.
   Me gustó porque hablaba de viajes para conocer lugares donde no se había estado antes, encontrar y conocer nuevas culturas, aprender de todo lo visto. De hecho, en la imagen de un sujeto que una mañana parte, mochila al hombro, a conocer mundo, hay una nota de nostálgico llamado a partir que vive en cada uno de nosotros. O me lo parece a mí que de chico veía por VTV (en ese entonces no era la infecta cloaca que es ahora), la serie “Ocho son Suficientes”, donde el hijo mayor de un sujeto, a punto de casarse, dueño de su propio negocio, parte sin motivo alguno más allá de no sentirse cómodo con su vida, a recorrer los caminos. Y la idea se me quedó grabada a fuego. Por otro lado, ¿qué muchacho no soñó con ser explorador, un aventurero, un joven Indiana Jones? Hay una hermosa canción del español José Luis Perales que habla de esto, Un velero llamado libertad.
   Pues bien, “cito”, el artículo en cuestión...
......
Ibn Battuta da a conocer su mundo

   EN EL año 1325, un joven partió de Tánger (Marruecos) en la primera de una serie de expediciones que lo llevarían a las regiones más distantes del mundo conocido en su época, entre ellas China, la India e Indonesia, así como Malí, Persia, Rusia, Siria, Tanzania, Turquía y los países árabes. Nos referimos a Abu Abdallah ibn Battuta, quien recorrió unos 120.000 kilómetros (75.000 millas). Su hazaña no fue superada sino hasta el advenimiento de la máquina de vapor.

   Ibn Battuta ha sido llamado el viajero del islam y el más grande viajero del mundo antiguo. Sus memorias, puestas por escrito tras su regreso definitivo a casa después de casi treinta años de travesías, arrojan luz sobre la vida y cultura del siglo XIV, principalmente en el mundo medieval islámico.
   Peregrinación a la Meca
   Ibn Battuta salió de Tánger para visitar los sitios sagrados del islam y efectuar el hach, la peregrinación a la Meca que debe realizar todo musulmán adulto que tenga las condiciones de salud y los medios económicos. Este centro religioso se ubica a 4.800 kilómetros (3.000 millas) al este de Tánger. Como solía hacer la mayoría de los peregrinos de su época, Ibn Battuta buscó la protección que ofrecían las caravanas.
   El joven recibió la misma formación que su padre, quien era cadí, o juez local; no había mejor educación en Tánger. Cuando sus compañeros de viaje se enteraban de su profesión, lo nombraban juez para que resolviera las disputas que surgían en los recorridos.
   Alejandría, el Cairo y el Alto Nilo
   Ibn Battuta bordeó la costa norte de África hasta llegar a Egipto. Allí vio el famoso faro de Alejandría —una de las maravillas del mundo antiguo—, que ya para entonces estaba parcialmente destruido. De El Cairo comentó: “Alcanza el máximo en habitantes y puede enorgullecerse por su belleza y esplendor. Punto de reunión de caminantes y viajeros, lugar de débiles y fuertes [...]. Sus habitantes se agitan como las olas del mar”. Quedó maravillado con los navíos, los jardines, los bazares, los edificios religiosos y las tradiciones de esta ilustre ciudad. Y cómo llegó a ser su costumbre, buscó y consiguió el patrocinio de imanes (jefes religiosos), ulemas (sabios musulmanes) y otros hombres distinguidos de Egipto.
   A continuación remontó el Nilo hacia el Alto Egipto. Durante el viaje disfrutó de la hospitalidad de hombres piadosos y monasterios, así como de fondas y madrazas (escuelas coránicas), que se mantenían de limosnas y eran muy comunes en las ciudades musulmanas. Su intención era ir al mar Rojo a través del desierto, navegar hacia el oeste de Arabia y de allí partir a Medina (sede de la mezquita del profeta Mahoma) y luego a la Meca. Sin embargo, una guerra le cerró el paso y no tuvo más remedio que regresar a El Cairo.
   Un largo desvío
   Aún decidido a visitar Medina y la Meca, Ibn Battuta se dirigió al norte, a Gaza. De allí fue a Hebrón y después al lugar en el que se creía que estaban las tumbas de Abrahán, Isaac y Jacob. De camino a Jerusalén —donde visitaría la Cúpula de la Roca—, hizo escala en Belén y fue testigo de la veneración que sentían por el lugar de nacimiento de Jesús quienes afirmaban ser cristianos.
   El joven expedicionario prosiguió más hacia el norte, y llegó a Damasco, donde estudió con eminentes ulemas y obtuvo su licencia para enseñar. En esta ciudad estaba la mezquita de los Omeyas, “la más grandiosa [...] del mundo en magnificencia”, en palabras del viajero. También había mercados donde se vendían joyas, telas, libros y cristalería, así como establecimientos notariales con “cinco o seis notarios, además del representante del cadí para formalizar matrimonios”. De hecho, mientras estaba en Damasco, Ibn Battuta contrajo matrimonio, aunque en realidad la mujer con la que se casó fue una más de las muchas esposas y concubinas que pasaron fugazmente por su vida.
   Ibn Battuta se unió a una caravana que iba rumbo a la Meca. En el camino, los peregrinos acamparon junto a un manantial donde había grandes estanques hechos con cueros de búfalo por los aguadores. De allí tomaban agua los viajeros para sus camellos y sus odres antes de cruzar el desierto. Finalmente, llegó a la Meca. Esta fue la primera de siete peregrinaciones que Ibn Battuta realizó a dicha ciudad. Y aunque la mayoría de los visitantes regresaba a casa después de efectuar los ritos de rigor, él decidió partir hacia Bagdad. ¿Por qué? “Simplemente, por amor a la aventura”, contesta uno de sus biógrafos.
   Ahora, ¡a recorrer el mundo!
   Los baños públicos de Bagdad —la capital del islam en aquel entonces— dejaron atónito al joven viajero, quien escribió: “En cada uno de estos baños hay muchas celdas [...]. Dentro de cada una [...] hay un pilón de mármol con dos canalillos, por uno de los cuales corre agua caliente y por el otro, agua fría”. Gracias a los buenos oficios de un emir benévolo, Ibn Battuta obtuvo audiencia ante el sultán Abu Said, de quien recibió valiosos regalos: un caballo, un vestido ceremonial y una carta para el emir de Bagdad con instrucciones de darle camellos y provisiones.
   Posteriormente, Ibn Battuta se hizo a la mar en dirección a la costa este de África, donde visitó los puertos de Mogadiscio, Mombasa y Zanzíbar antes de dirigirse a la península arábiga y el golfo Pérsico. Más tarde describiría los pueblos, las costumbres y los productos que vio durante este recorrido; habló de la hospitalidad que extendían los somalíes a los mercaderes, la costumbre de masticar nuez de betel, los cocotales de Yemen y la pesca de perlas en el golfo Pérsico. Luego siguió una larga y complicada ruta hacia la India: pasó por Egipto, Siria y Anatolia (hoy Turquía); cruzó el mar Negro; rodeó la costa norte del mar Caspio, y bajó a las actuales Kazajistán, Uzbekistán, Afganistán y Pakistán.
   De la India a la China

   En la India, Ibn Battuta sirvió ocho años como cadí del sultán de Delhi. Conociendo su afición por los viajes, el sultán lo envió como embajador suyo al emperador mongol de la China, Toghan Temur, con un regalo diplomático compuesto por 100 caballos de raza, 100 esclavos blancos, 100 cantoras y danzarinas hindúes, 1200 piezas de tela, candelabros y jarrones de oro y plata, trajes de brocado, bonetes, aljabas, espadas, guantes con bordados de perlas y 15 eunucos.
   En el puerto de Calicut, al sur de la India, Ibn Battuta vio grandes barcos mercantes llamados juncos, que navegaban por la ruta que él planeaba seguir hacia la China. Dichos navíos tenían hasta doce velas de cañas de bambú entretejidas y tripulaciones de hasta 1.000 hombres: 600 marineros y 400 guerreros. Las familias de los marineros vivían a bordo y sembraban “verduras, legumbres y jengibre en piletas de madera”.
   Un naufragio le impidió cumplir su misión diplomática en la China, por lo que decidió marcharse a las islas Maldivas, donde se puso al servicio de un visir (funcionario musulmán). Ibn Battuta fue el primero en dar a conocer al mundo las costumbres del lugar. Con el tiempo pudo llegar a la China, y aunque encontró cosas que le agradaron, hubo otras que hirieron su sensibilidad religiosa. Es tan poca la información que ofrece sobre este país que algunos dudan que lo haya recorrido tanto como afirmaba. Cabe la posibilidad de que haya tocado solo algunos puertos del sur.
   Dolorosas noticias de camino a casa
   De vuelta en Damasco, Ibn Battuta se enteró de que un hijo que había dejado allí veinte años atrás llevaba doce de fallecido y de que su padre —quien vivía en Tánger— había muerto hacía quince años. Corría el año 1348 y la peste negra estaba arrasando con el Oriente Medio. De hecho, el viajero informó que tan solo en El Cairo morían ¡21.000 personas diariamente!
   Un año más tarde, cuando Ibn Battuta arribó a Marruecos, se encontró con que su madre había sucumbido a la peste hacía pocos meses. Veintiún años de edad tenía el expedicionario cuando se marchó de su país y 45 cuando volvió. ¿Le bastaron veinticuatro años de travesías para saciar su sed de aventura? Parece que no, pues al poco tiempo se embarcó rumbo a España. Tres años después emprendió su último recorrido, el cual lo llevó al río Níger y a Tombuctú, ciudad del país africano conocido hoy como Malí.
   Se le encomienda escribir sus memorias
   Al enterarse de los viajes de Ibn Battuta, el sultán de Fez (Marruecos) le ordenó que escribiera un relato para entretener a la corte y le asignó un secretario: Ibn Ŷuzayy. Sin embargo, su obra cayó casi en el olvido en el mundo árabe y no se tradujo a idiomas occidentales sino hasta que fue redescubierta por investigadores europeos en el siglo XIX.
   El escrito de Ibn Ŷuzayy es un compendio de las historias del expedicionario. Aunque el escriba se tomó sus libertades en la narración, la obra ofrece detalles únicos de la vida, el comercio, las tradiciones, la religión y la política en los países que visitó Ibn Battuta, en especial los del mundo medieval islámico.
…
   Ya así, escrito por encimita el artículo, resulta interesante para alguien que de muchacho miraba mucha televisión, se bebía suplementos como Kalimán y leía religiosamente La Cábala, cuando esta revista trataba de monstruos en lagunas, OVNIs y vampiros. La Maldición de Tutankamón, el encuentro de su tumba, era para mí la historia más apasionante del mundo, como los secretos de las pirámides. Soñaba con ser arqueólogo, ir a Egipto y desenterrar un templo o encontrar mi propia pirámide (que bien podía ser maya o azteca, también soñaba con ir a una selva centroamericana y hacer fabulosos descubrimientos). Por eso claro que estos relatos me gustan, las de alguien que fue y vio con sus propios ojos todo eso.
   Dado que los relatos eran para divertir en una corte, seguramente cuentan con detalles y descripciones más intensas todavía. Me atrajo escuchar esos nombres, esas rutas, los personajes; todo resulta de lo más llamativo, casi mágico. Viajar a lomo de camello por un desierto en medio de una animada caravana, las tiendas, las noches en las arenas. Ir sobre un elefante, conocer el esplendor de esas cortes orientales. Del artículo de los Testigos me gustaría resaltar dos puntos; primero, vaya regalito que le enviaban al rey mongol, ¿eh? Eso se explica porque esos eran los duros del momento, los “bárbaros”, ellos pararían el reloj de Asia.
   Lo que me lleva al segundo punto, la descripción del boato, lo rico de esos reinos, el esplendor de naciones que hoy suena a ruina como Yemen y Afganistán; todo eso era cierto porque aunque históricamente se vivía el “medioevo islámico” (los términos casi suenan contradictorios), la cultura islámica no pasó por el estancamiento del medioevo. Eso le ocurrió fue a los europeos. Mientras ellos languidecían en “su medioevo”, efectivamente estas culturas florecían, ricas y esplendorosas, sin guerras ni sufrimientos más allá tal vez de servir a señores algo despóticos, y tal vez ni eso; eran naciones que no tenían la necesidad de iniciar grandes migraciones de población escapando del hambre o la violencia (hasta la llegada de los mongoles). Igual ocurría con las grandes civilizaciones Maya, Azteca e Inca en el continente americano, las cuales vivían sus momentos de máxima expansión. El estancamiento era de los europeos, a ellos les tocaron los siglos oscuros (con sus detalles curiosos, eso si; le iba mejor a las mujeres en esta época, por ejemplo, que con el renacimiento y la ilustración más tarde).
   Todos estos maravillosos lugares caen cuando los mongoles arrasan a su paso y el tiempo se les va en defenderse, dándole chance a Europa a entrar en el renacimiento y desarrollar el concepto de cultura y progreso que les llevaría a imponer su punto de vista a los pueblos más “atrasados”, es decir, quienes no compartían su valorización de cultura. El eurocentrismo, que con sus variantes aún vivimos. Occidente y oriente son lo que ellos dijeron que era, la historia se cuenta como lo dispusieron ellos.
   Me gustó mucho la síntesis, el libro debe ser bueno... 

UN REVOLUCIONARIO EN MANHATTAN

lunes, 27 de mayo de 2019

EL JUEGO DE TRONOS VENEZOLANO

   Laureano Márquez lo hizo de nuevo...
 
   Que rabia, ya había hablado de esto por las redes, del problema dentro de la oposición por la pelea entre los aspirantes al Trono de Hierro, siendo tachado de ridículo por mariacorinistas y ramosallupcistas, por no hablar de los julioborganos y quienes siguen a reyes muertos como Claudio Fermín y ahora a Henri Falcón. Claro, ¡cómo no soy Laureano Márquez!
 
   Dios, cómo me reí leyendo esto. Definitivamente fuera de politólogo, de una profunda mirada para analizar y diagnosticar el momento, el señor Márquez es realmente un gran humorista. Puede hacer ameno, interesante y jocoso aún temas dolorosos. Hace reír, al menos sonreir, mientras leemos sobre la tragedia. Desde Los niuyores, donde ahora parece que está, nos envía sus palabras:
...
   Laureano Márquez.

Los juegos por el “Trono de Hierro” en Venezuela

¿En qué se parece Juego de Tronos a Venezuela? La primera similitud es que si te perdiste un capítulo, tanto en el país como en la saga, no entiendes nada de lo que está sucediendo.

Por ejemplo: si no sabes que la oposición —el grupo de partidos y líderes políticos que se han opuesto al régimen de Nicolás Maduro— fue burlada en los intentos de diálogo en Santo Domingo no entenderás por qué la actual dirigencia opositora es tan renuente a un diálogo sin garantías de cumplimiento de los acuerdos. Ese diálogo fracasó a principios de 2018, cuando el mediador, el expresidente español José Luis Rodríguez Zapatero, estuvo parcializado por la postura de Maduro.

Si te perdiste el capítulo en que el “rey loco” se robó las elecciones, no podrás entender por qué, con una desaprobación de más de 80 por ciento en contra el régimen, la gente no sale a votar en unos comicios en los que ya perdió toda la confianza. Si desconoces que Maduro tiene gente armada en las calles, tan violentos y dispuestos torturarte y matarte como Drogo (palabra —qué coincidencia— que en el lenguaje popular venezolano designa al que está bajo el efecto de las drogas), nunca comprenderás por qué, a pesar del gran descontento en contra del régimen, muchos tienen temor de salir a manifestarse en las calles para expresar su disgusto.

Sin embargo, así como Juego de tronos tendrá su ansiado desenlace esta noche, también la usurpación de poderes en Venezuela está llegando a su término con la reciente aparición en escena de Jon Guaidó, un legítimo aspirante al Trono de Hierro. Pero demos un repaso a la historia.

El comienzo


Al igual que en Juego de tronos, en Venezuela todo comenzó con la confederación de los siete reinos, que fueron las provincias iniciales de la Capitanía General de la Venezuela (de allí las siete estrellas iniciales de la bandera). Estos siete reinos tuvieron varias guerras, muy crueles y devastadoras todas. La primera contra España por la independencia de los reinos. Alcanzada la autonomía de la península, pelearon entre sí durante un siglo (el XIX) y llegaron al siglo XX en manos de dictaduras militares, tiempo en que los guerreros uniformados se adueñaron del poder.

Mucho costó sentar a los demócratas en el Trono de Hierro, pero se mantuvieron allí durante casi cuatro décadas, los mejores años de los siete reinos. Al final, corrupción, injusticias y pobreza acumulada en un territorio de riquezas dio al traste con la civilidad y llevó al trono a Hugo I, de la casa Chávez de Barinas. El rey Hugo I, con la promesa de salvar a los pueblos de la indolencia y corrupción, terminó construyendo el régimen más despótico y corrupto que jamás habían conocido los siete reinos.

Movido únicamente por la ambición de poder, acabó con las instituciones, la división de poderes, la libertad de prensa y la democracia. Cuando enfermó gravemente nombró como su sucesor a Nicolás Maduro, quien se autodesignó su “hijo” político. Pero, como Joffrey Baratheon —el “bastardo usurpador” de la serie— terminó siendo “cruel, caprichoso, imprudente, cobarde y con una marcada vena sádica” (como se le ha descrito), lo que se pone de manifiesto en la dura represión de la que están siendo víctimas los venezolanos. Con él hemos visto escenas de crueldad al más puro estilo de Juego de tronos.

La destrucción

En la última temporada de la serie, Daenerys Targaryen destruye Desembarco del Rey. Todo es reducido a cenizas con el fuego del dragón y se arremete con violencia extrema en contra de la población indefensa. La sensación que se vive en Venezuela es también de aniquilamiento. Todo cuanto conformaba un país, tenido en otros tiempos por el más rico de Sudamérica, está siendo destruido: la industria petrolera (de la que depende el reino), la producción industrial, la agricultura y la ganadería. Todas las fuentes de riqueza del país han sido fulminadas como si un dragón de fuego hubiese pasado sobre ellas. La expoliación minera ha devastado extensas zonas selváticas protegidas con la participación de la guerrilla colombiana, que ha incursionado en el sur del país. A ello hay que añadir la presencia del narcotráfico, amparado y dirigido, según algunos informes, desde las más altas esferas del poder.

Venezuela tiene varias “reinas que no arden”, que incendian todos aquellos organismos en los que incursionan hasta trastocar su sentido: Delcy Rodríguez, la vicepresidenta, se ha metido en las llamas de diversos cargos del Estado, dejando tras de sí, ruinas; Tibisay Lucena, la presidenta del Consejo Electoral, ha convertido al que fue alguna vez un organismo imparcial en una oficina a la orden de Maduro. Incluso Cilia Flores, la llamada “primera combatiente” y esposa de Maduro: su lucha siempre es oculta pero, se dice, su influencia se ve en muchas decisiones públicas. Por eso Cilia es más parecida, por lo ambiciosa, a Cersei Lannister, siempre dispuesta a intrigar para encumbrar a su familia en todo tipo de corruptelas. Así pues, si bien no es “madre de dragones”, es tía de dos narcotraficantes juzgados en Nueva York por la justicia estadounidense (lo que también es candela, como diría un cubano).

El desenlace


¿Cuál será el desenlace de esta terrible trama venezolana? Por lo pronto, cuando todos pensaban que la oposición estaba desmantelada, que no había esperanza alguna de unidad, aparece en escena Jon Guaidó. De ser un personaje desconocido, como quien vuelve a la vida luego de un largo letargo, Guaidó se convierte en el líder de la oposición y en el legítimo heredero del Trono de Hierro. Coinciden en él una serie de circunstancias favorables: en primer lugar, desde el 10 de enero de 2019 está vacante el trono como consecuencia del desconocimiento nacional e internacional del fraude electoral perpetrado por Maduro (“el bastardo usurpador”) en mayo de 2018.

La constitución de los siete reinos establece que al producirse la vacante de la presidencia sin tener mandatario electo, el presidente de la Asamblea Nacional —en este caso Guaidó— se encarga automáticamente del gobierno con un mandato interino que convoque nuevas elecciones.

Sin embargo, pese al reconocimiento casi unánime de las naciones democráticas del mundo, Guaidó sigue sin poder tomar efectivamente el poder. Este sigue en manos del usurpador. La amenaza de una invasión del norte cobra fuerza, pero los chinos y rusos también juegan.
La gran pregunta sigue en el aire: ¿podrá Venezuela conseguir acabar con la devastación y retomar el rumbo de la democracia y la libertad?

Hoy conoceremos el final de Juego de tronos: sabremos si se quedará en el poder el delirio desbocado de la Madre de los Dragones o si llega al trono una líder o un líder sensato. Y, quizás pronto, conoceremos el final del chavismo, que en dos décadas ha destruido Venezuela. No sabemos cómo será el desenlace. Pero sí sabemos que el día después de la salida de rey usurpador, los venezolanos debemos asegurarnos de que el reino tenga ideas, manos y la creatividad que necesitamos para la reconstrucción.

Se requerirá, sin duda, de guionistas de ingenio.
…

   Curiosamente también la frase final puede equipararse al programa de televisión, la columna aparece entre el irritante capítulo cinco y el naufragio del sexto, también Juego de Tronos necesitó de mejores escritores. El el señor Márquez más generosos que yo cuando mira hacia las casas opositoras en el país, todos peleando con veneno por una silla que no han desocupado. ¿Se llegará a un concilio? ¿Tendrá que esperar Venezuela otros veinte años más mientras se comprende que lo importante no es quien monte el trasero en el Trono sino sacar el del sujeto que ahora está? Y digo veinte años más, para cuarenta, siendo optimista, los cubanos llevan casi el doble de eso.
 
   Y de eso nada se aprendió. 

RELATOS DE VIAJEROS...