PIRMAS
Vaya
sorpresa...
Cuando,
reclamando por su honor, coño, había sorprendido a ese sujeto
jodiendo a su mujer en su cama, está chillando como una perra, y
este se le fue encima diciéndole que lo notaba falto de sexo, nunca
esperó que ocurriera esto. Había chillado mientras impotente era
desnudado y rugía que no, que no quería eso. Ahora se retuerce y
chilla (como su mujer, que prepara algo de comer en la cocina)
mientras la nudosa, ardiente y pulsante pieza va y viene, golpeándole
con fuerzas, cada embestida gustandole más y más. El tipo ríe,
diciéndole que qué bien tomaba su polla, como la propia reina puta,
que no todas ellas, ni todos los maricas podían, pero que él sí,
que se la apretaba sabroso, que se la ordeñaba con todo. Y eso,
mientras gime y se corre otra vez, bañándose con su propia esperma,
le hace feliz. Como las palabras del tío, su aire resuelto.
-
Joder, tío, ahora no sé si vendré por tu mujer o por ti; si te
pones sus pantaletas creo que la dejo. Tu coño se siente todavía
mejor rodeándome la verga. ¿Vamos por otro de tus clímax de
marica?
¿Qué
podía responder como no fuera lanzar un gemido de gozo, una sonrisa
de entrega mientras se deja caer hacia atrás, ojos cerrados, brazos
extendidos mientras sigue enculándole buscando que alcance su tercer
orgamos sin tocarse?

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